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El portavoz del poderoso Consejo de Guardianes de Irán, Abas Ali Kadjodaí, plantea en una entrevista con Efe la necesidad de una reforma de las leyes electorales para evitar la controversia sobre la aprobación o no de los candidatos, en la que también influye la falta de partidos políticos activos.

"Lo más fácil es que se haga alguna reforma a las leyes constitucionales para que cuando una persona se presente dos rondas ya sea suficiente", subrayó el portavoz de la institución que tiene la prerrogativa de filtrar a los candidatos a las elecciones presidenciales y parlamentarias.

Kadjodaí justificó que "muchos países" cuentan con estas limitaciones y que, de aplicarse en Irán, se evitarían parte de las críticas a las decisiones del Consejo de Guardianes sobre los candidatos a la Presidencia y al Parlamento.

El presidente no puede aspirar a un tercer mandato de cuatro años consecutivo pero, pasado un tiempo, puede volver a ser candidato; mientras que los diputados pueden presentarse como candidatos en tres rondas consecutivas.

AMPLIAS DESCALIFICACIONES DE CANDIDATOS

Ante las críticas por las descalificaciones efectuadas por el Consejo de Guardianes de antiguos presidentes o recientemente de diputados reformistas, Kadjodaí defendió que su organismo "no garantiza sus productos".

Con estas palabras, el portavoz aludió a que un candidato puede cumplir con los requisitos en un momento determinado pero es posible que durante el tiempo que ocupa el cargo cometa errores.

"Es posible que a lo largo de los periodos que está en el Parlamento o en el puesto de presidente su desempeño sea de tal modo que pierda su calificación", aseveró en la entrevista, realizada en la sede del Consejo de Guardianes, en el centro de Teherán.

En las últimas semanas han sido descalificados decenas de los actuales diputados reformistas o moderados que querían concurrir a las elecciones parlamentarias del próximo 21 de febrero, una acción que el presidente iraní, Hasan Rohaní, advirtió de que es "una amenaza para la democracia".

No es la primera vez que el conservador Consejo de Guardianes descalifica a candidatos al Parlamento, una medida que también ha tomado contra personalidades que ocuparon la Presidencia como Akbar Hashemí Rafsanyaní y Mahmud Ahmadineyad.

Todos los presidentes de la República Islámica han pasado por el filtro del Consejo de Guardianes, excepto Abolhasan Banisadr, que fue el primero y fue elegido antes de que se formará en julio de 1980 este organismo.

Del resto de mandatarios, solo dos de ellos -Rafsanyaní y Ahmadineyad- decidieron volver a presentarse al cargo cuatro años después del fin de su segundo mandato, lo que permite la ley, pero en ambos casos su candidatura no fue aceptada por el Consejo de Guardianes.

Rafsanyaní, quien hasta su fallecimiento en 2017 ostentó la jefatura del Consejo de Discernimiento, fue acusado por otros dirigentes políticos de "sedicioso", por su apoyo al Movimiento Verde de 2009, mientras que a Ahmadineyad le criticaron por haberse "desviado" de la línea correcta.

Debido a estas controversias, el portavoz del Consejo de Guardianes afirmó que una reforma en las leyes para no permitir más de dos mandatos solucionaría este problema.

Además, justificó que el hecho de que los miembros del Consejo de Guardianes cambien también afecta a las calificaciones ya que para uno de los miembros un antiguo presidente o diputado puede ser elegible y para el que le sustituye, no.

Este Consejo, uno de los organismos de mayor poder dentro de la teocracia iraní, está formado por seis clérigos designados por el líder supremo y seis juristas elegidos por el Poder Judicial.

MÁS IMPLICACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Para disminuir en gran medida esa responsabilidad al Consejo de Guardianes, que recibe muchas criticas, Kadjodaí apostó por la formación de partidos políticos más activos que designen a sus candidatos.

"Varias veces en voz alta hemos mencionado que nosotros necesitamos partidos activos para que los propios partidos puedan revisar y presentar candidaturas", indicó.

"Tenemos que tomar en serio el tema de que los partidos estén activos, el futuro de nuestro país necesita la existencia y la actividad de los partidos políticos", agregó.

El Ministerio del Interior es el que da permiso para la creación de los partidos políticos que tienen que actuar en el marco de las leyes de la República Islámica, por lo que no hay cabida para opositores al sistema.

En este contexto, en Irán hay en la actualidad dos grandes bloques políticos, los principalistas (conservadores) y los reformistas.

Ambos bloques cuentan con diferentes partidos de poca relevancia y, aunque todos apoyan al régimen, los reformistas son más críticos con el sistema y reclaman más apertura política y social, por lo que en varias ocasiones sus candidatos han sido penalizados por el conservador Consejo de Guardianes.

Artemis Razmipour