EFENaciones Unidas

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este viernes para abordar la situación en Afganistán ante el deterioro del conflicto en el país, donde los talibanes han recuperado buena parte del territorio y asedian varias capitales de provincia.

La cita, que no estaba incluida inicialmente en la agenda mensual del Consejo, fue confirmada hoy por la India, que ocupa la presidencia de turno durante agosto.

La sesión tendrá una parte a puerta abierta seguida de consultas a puerta cerrada y llega después de que las fuerzas de seguridad afganas hayan lanzado una gran contraofensiva para hacer frente al asedio talibán en la ciudad meridional de Lashkargah.

El martes, la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) denunció la muerte en 24 horas de al menos 40 civiles y de otros 118 heridos como consecuencia de los intensos choques que vive esta capital regional, donde al menos 5.000 familias (35.000 personas) abandonaron sus hogares huyendo de la violencia.

Durante los últimos días, los talibanes se han apoderado de la mayoría de los barrios de la urbe y ahora están combatiendo en la zona donde se ubican los edificios gubernamentales.

Esa ofensiva es parte de la amplia campaña militar lanzada por los insurgentes tras el inicio de la última fase de la retirada de las tropas extranjeras el pasado 1 de mayo, en la que se han hecho con el control de unos 125 centros de distrito, el mayor logro en dos décadas de guerra.

El pasado martes, el Consejo de Seguridad ya expresó su preocupación por la escalada de la violencia en una declaración pactada por sus quince miembros, en la que pidió al Gobierno y a los talibanes una negociación.

El Consejo pidió a las dos partes trabajar en un "proceso de paz inclusivo" que logre "progresos urgentes hacia una solución política y un alto el fuego".

Según el texto, el objetivo en Afganistán debe ser un "arreglo político inclusivo, justo y realista para acabar con el conflicto", en el que debe haber una "participación sustantiva de las mujeres".

Sobre la situación actual, el máximo órgano de decisión de Naciones Unidas reclamó una "reducción inmediata de la violencia" y expresó su preocupación por las informaciones de abusos de los derechos humanos, condenando los ataques contra civiles y contra personal de la organización.