EFELisboa

El fantasma de una elecciones anticipadas sacude Portugal alimentado por los apuros del socialista António Costa para sacar adelante los Presupuestos de 2022 con un Gobierno en minoría y la inesperada victoria de la derecha en Lisboa.

"Difícilmente el Gobierno podría continuar gobernando con el presupuesto de este año sin fondos europeos", ha advertido el presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa.

La tormenta se venía gestando desde las municipales de finales de septiembre -cuando los socialistas se consolidaron como la fuerza más votada, pero sufrieron una sangría de votos y perdieron la capital-, y se ha desatado esta semana por el rechazo generalizado al proyecto de Presupuestos del Estado para 2022.

Una iniciativa que, a priori, tiene un giro social y podría haber contado con el beneplácito de los antiguos socios del Gobierno, el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista, que, sin embargo, lo han rechazado. Tampoco la derecha está dispuesta a acompañar a Costa en este viaje.

En medio de la polémica, el presidente luso ha abierto la caja de Pandora al hablar abiertamente de las consecuencias de unas elecciones anticipadas.

Si el proyecto de Presupuestos no sale adelante, "muy probablemente" Portugal iría a elecciones anticipadas, en enero, lo que provocaría un parón de seis meses en el país y, en consecuencia, un freno en los fondos europeos.

"El sentido común muestra que los costos son muy elevados, creo que lo natural es que, con más o menos entendimiento, con más o menos paciencia, el Presupuesto 2022 termine por ser aprobado", sostiene Rebelo de Sousa.

El tiempo apremia. El debate parlamentario se desarrollará entre el 22 y el 27 de octubre y la votación final será el 25 de noviembre.

LOS SOCIALISTAS, DISPUESTOS A NEGOCIAR

El presidente pide un "esfuerzo de concertación" a los políticos, porque "no se trata de ceder en los principios" sino de aprovechar las oportunidades para el país.

El Gobierno -en minoría con 108 de los 230 diputados de la Asamblea- tiende la mano a la izquierda: "Tenemos que estar dispuestos para negociar y el Gobierno lo está", asegura la ministra de Presidencia, Mariana Vieira da Silva.

"Espacio para negociar existe, existió siempre en estos años y siempre fue posible encontrar un camino común", continúa.

Así ocurrió el pasado año. El Bloco no apoyó a Costa, pero el presupuesto pasó con las abstenciones de comunistas, el animalista PAN, los Verdes y dos independientes.

Esta vez, Catarina Martins, coordinadora del Bloco, es tajante: El Presupuesto "no responde al país, pierde todo el país".

Para el Partido Comunista, ahogado por una crisis de liderazgo, el proyecto "no da señales" para resolver los problemas de Portugal.

Hombre clave en las negociaciones, Duarte Cordeiro, el secretario de Estado de Asuntos Parlamentarios, advierte de que "todos pierden" si se tumban los Presupuestos.

"Si no nos entendemos, nos vamos a perjudicar todos", ha dicho. "Dependemos unos de otros. Estamos dispuestos a seguir negociando para no llegar a una situación en la que todos tengamos que arrepentirnos".

LA DERECHA EN SU LABERINTO

Desde la derecha, Rui Rio, líder del PSD, el principal partido de oposición, carga sobre la izquierda la responsabilidad de la crisis política.

Rio quiere aprovechar la ocasión para frenar la fractura interna que vive su propio partido y disipar las críticas sobre su liderazgo.

El inesperado triunfo del candidato del PSD, Carlos Moedas, en Lisboa -tras 14 años de gobiernos socialistas- en las municipales del 26 de septiembre no ha sido suficiente para unir al partido.

Rio pide que se aplace la consulta sobre el relevo en la dirección hasta despejar la incógnita electoral, pero se multiplican las voces en su contra.

"Si hay legislativas, los portugueses quieren un PSD en condiciones", sostiene el líder conservador.

Sus críticos le acusan de "atarse al sillón" y "suspender la democracia interna".

Mientras, el presidente de la República instaba hoy de nuevo a los líderes políticos lusos a sumarse a un "esfuerzo de entendimiento" que, decía, recorre todo el país.

Mar Marín