EFENairobi

Kenia recuperó hoy una aparente calma tras dos días de protestas poselectorales que han costado la vida a decenas de personas, aunque con la incertidumbre de no saber qué estrategia adoptarán los líderes de la oposición, quienes revelarán su "próximo movimiento" este martes.

Raila Odinga, líder de la coalición opositora NASA, que rechaza la victoria electoral de Uhuru Kenyatta, reapareció hoy tras días en silencio, y lo hizo para pedir a los ciudadanos que vayan a trabajar mañana en señal de duelo por "los patriotas" muertos a manos de los "escuadrones de la muerte" enviados por el partido gobernante.

Miles de manifestantes enloquecieron con la aparición de su líder en los barrios chabolistas de Kibera y Mathare (Nairobi), al grito de "Sin Raila no hay paz" y "Uhuru debe irse", arropándole con bailes y ovaciones mientras.

Su aparición pública ha vuelto a desatar la incertidumbre y la tensión entre unos ciudadanos que esta mañana intentaban volver a la calma, salir de sus casas y retomar sus vidas tras días encerrados por violentos enfrentamientos entre Policía y manifestantes.

"Desde anoche todo ha estado en calma, no hemos escuchado disparos ni gases, todo parece volver a la normalidad", dijo a Efe una residente de Kibera, donde los vecinos acudían hoy tímidamente a la iglesia, una cita ineludible para la población.

Oficiales de seguridad limpiaban las calles de escombros y restos de barricadas en este humilde barrio, donde también hubo saqueos y actos de vandalismo contra comercios.

Los vecinos, que llevan casi una semana sin actividad económica, miraban con recelo la leve presencia policial y la ausencia de violencia, ya que la mayoría de ellos, que viven con menos de un dólar al día, no tienen acceso a la televisión o a la radio y se alimentan de los rumores callejeros.

"No sé qué pasa fuera de mi casa, no tengo televisión, no puedo recargar el móvil porque las tiendas están cerradas, ni siquiera comprar comida", explica a Efe otro ciudadano de Kibera, Eden, que prefiere permanecer en su casa pese a que ha dejado de oír disparos.

Con este escenario, las redes sociales y los mensajes de teléfono, llenos de textos que incitan a la violencia y al odio entre tribus, así como de fotografías y vídeos de muertos, se han convertido en la forma de canalizar las contradicciones entre la oposición y el Gobierno, que dice que no hay víctimas mortales.

La situación aviva la duda en el país, que teme que se repita un enfrentamiento político-tribal como el de 2007, en el que murieron más de 1.000 personas y otras 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares cuando Odinga rechazó los resultados electorales.

Por el momento, organizaciones como la Comisión Nacional para los Derechos Humanos de Kenia (KNCHR) asegura que 24 personas han muerto por disparos de la Policía.

La Cruz Roja keniana y Médicos Sin Fronteras (MSF) siguen desplegadas en las zonas más afectadas por las protestas, donde han atendido a decenas de heridos, muchos de ellos por bala, aseguran.

Las protestas arrancaron tras la victoria del presidente Kenyatta, anunciada el pasado viernes y no aceptada por la oposición, quien presentó unos resultados alternativos que daban la victoria a su candidato.

Ahora los kenianos partidarios de la oposición esperan el pronunciamiento de sus líderes el próximo martes, cuando pretenden despejar la duda de cómo buscar justicia por el supuesto amaño de las elecciones después de haber descartado acudir a los tribunales.

Por su parte, el Gobierno de Kenia advirtió hoy de que no tolerará las protestas violentas y aseguró que aquellos que inciten a la división "sufrirán las consecuencias".

El portavoz presidencial recordó que hay medios "pacíficos y constitucionales" para la queja.

Alba Villén