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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó hoy que Cataluña tiene un Estatut que no votó y la crisis sólo se resolverá votando "un acuerdo", pero no la "ruptura" que plantean los independentistas mediante la celebración de un referéndum.

La situación en Cataluña ha estado presente en la comparecencia de Sánchez ante el pleno del Congreso para informar de su programa de gobierno para lo que resta de legislatura y donde ha considerado que el diálogo debe ser esencial.

"Dialogar no es ceder. Dialogar es hacer política", ha asegurado el presidente español ante las críticas que ha recibido por la reunión que mantuvo en el Palacio de la Moncloa con el presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Reconducir la crisis institucional en Cataluña ha insistido en que es una prioridad para su Gobierno, y en ese empeño ha dicho que es imprescindible avanzar en la garantía de la vigencia efectiva del marco estatutario y constitucional.

Tras esas palabras, el portavoz de ERC (independentista), Joan Tardà, ha insistido en la defensa de un referéndum y ha ligado que se permita el que su grupo pueda apoyar iniciativas del Ejecutivo. También ha asegurado que si el Gobierno se sigue negando condenará a los independentistas a volver a "desobedecer".

Sánchez se ha mostrado dispuesto a ser audaz para resolver la crisis política catalana y explorar soluciones, pese a las grandes diferencias que existen entre los partidos.

A su juicio, lo importante no es ver a qué se renuncia, sino a qué acuerdos se está dispuesto a llegar en favor de la ciudadanía catalana y española.

Ha sido entonces cuando se ha referido a la propuesta de Tardá de que haya una votación y cuando ha recordado que él, en el debate de la moción de censura, ya hizo una reflexión que hoy ha repetido.

"Cataluña, tras la sentencia de Tribunal Constitucional, tiene un Estatuto que no votó, y, en consecuencia, la crisis sólo se va a resolver votando. Pero la discrepancia de fondo -ha puntualizado- es que nosotros queremos votar un acuerdo y ustedes pretenden votar una ruptura".

Tras advertir a Tardá de que los independentistas necesitan a otros grupos para llegar a los tres quintos necesarios del Parlament para aprobar reformas como la del Estatut y la ley electoral, ha insistido en su disposición a explorar fórmulas de acuerdo dentro del marco constitucional.

Se trata para él de una "carrera de fondo" que va a exigir "determinación, templanza, sentido de Estado y generosidad por parte de todos".

Cataluña ha estado también muy presente en la intervención del portavoz del grupo popular (centro-derecha), Rafael Hernando, quien ha pedido a Sánchez que aclarara si está con España o con los que quieren romperla, en referencia a los independentistas catalanes.

El líder de Ciudadanos (liberales), Albert Rivera, también ha calificado de "indecente" la actitud equidistante que, según él, mantiene en Cataluña el presidente del Gobierno "entre golpistas y demócratas".

Las intervenciones de Hernando y Rivera han llevado al jefe del Ejecutivo a advertirles de que ya se acabó el "cuento" de vivir del "agravio" de Cataluña al Estado y ha señalado que el inicio de las conversaciones con la Generalitat ha dejado claro quiénes viven del conflicto y quiénes quieren "deconstruirlo".