EFEEl Cairo

El nuevo Gobierno libanés, nombrado casi 13 meses después de la dimisión del anterior Ejecutivo, recibió hoy el voto de confianza del Parlamento tras presentar, en una maratoniana sesión, una hoja de ruta centrada en aliviar el impacto de la grave crisis económica y social que sufre el país.

Tras cerca de ocho horas de discursos y debates, el Gobierno liderado por el primer ministro, Najib Mikati, recibió el respaldo de 85 de los 100 legisladores presentes hoy en la Cámara y se convirtió en el primer Gabinete en lograr sortear los desacuerdos entre las fuerzas políticas en más de un año.

En una intervención al inicio de la sesión, Mikati enumeró los ejes centrales de las políticas que pretende implementar su Gobierno durante el mandato, entre los que destacó el aumento de las horas de suministro eléctrico público y la diversificación energética con foco en el gas natural y las energías renovables.

El Líbano está sumido desde hace varios meses en una grave crisis de combustible, necesario para hacer funcionar los generadores eléctricos privados, que ha dejado sin apenas suministro a la población ante la casi inexistencia de la luz proveída por la compañía eléctrica estatal.

El plan presentado por el primer ministro prioriza también solucionar la escasez de medicinas y el éxodo masivo de médicos y enfermeras debido a la crisis económica desatada en la nación mediterránea a finales de 2019, además de promover la producción industrial doméstica.

Mikati recordó que se requieren "enfoques excepcionales" ante la situación que vive la nación, que "se encuentra en medio de una asfixiante crisis económica, social, financiera y de vida, en la que el país ha llegado al borde del colapso total, y que no ha sido testigo de nada parecido en su historia moderna".

La comunidad internacional ha condicionado la entrega de ayuda financiera al Líbano a la implementación de una serie de reformas estructurales, financieras y fiscales.

El dirigente, el tercero encargado de formar Gobierno desde la dimisión del anterior Ejecutivo libanés en agosto de 2020, hereda una nación con un 80 % de la población en la pobreza, unas arcas estatales bajo mínimos y una fuerte escasez de productos y servicios básicos como electricidad, combustible, medicinas y agua potable.