EFEBerlín

La designación del centrista Armin Laschet como líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, marca el inicio del año electoral alemán, que culminará en las generales del 26 de septiembre y en el que la lucha contra la pandemia será inevitablemente el tema dominante.

Laschet, quien ayer se impuso en un congreso telemático ante el aspirante derechista Friedriech Merz, deberá esperar aún a su ratificación vía voto por correo. Es un trámite obligado -la CDU no contempla una elección no presencial para su presidencia-, ante el que la cúpula ha pedido cohesión.

El voto postal se emitió ya ayer, tras conocerse los resultados de la última votación virtual -521 votos para Laschet, frente a los 466 de Merz-. El próximo viernes se comunicará el cómputo final.

Hasta entonces, Laschet se habrá reunido ya con Merkel y con el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder, partido con el que la CDU consensúa la candidatura a las generales.

La canciller, quien dejó la presidencia de la CDU en 2018, ha respondido cada vez que se le ha planteado que no incidirá en esa cuestión. Su intervención ante el congreso de su partido se limitó a un saludo de apertura virtual a los delegados.

La cita del martes no está relacionada con cuestiones de partido, sino con la lucha contra la covid-19. Se trata de una nueva edición de sus reuniones periódicas con los líderes regionales -Laschet lo es de Renania del Norte-Westfalia y Söder de Baviera- para analizar la evolución de la pandemia.

EL RIGOR BÁVARO CONTRA LA DESACELERACIÓN RENANA

Laschet y Söder defendieron durante meses líneas de actuación opuestas y cruces públicos de críticas. El renano se caracterizó en la primera fase de los contagios por las prisas en relajar las medidas; el bávaro ha aplicado las medidas más rígidas, incluidos toques de queda nocturnos en zonas de alto riesgo de su territorio.

Renania del Norte-Westfalia es el "Land" más poblado de Alemania, con 18 millones de habitantes. En el pasado se le identificó con la sólida industria metalúrgica, pero con el cierre de su minería creció el desempleo y las bolsas de pobreza; dos de sus ciudades -Oberhausen y Duisburgo- están entre las más endeudadas del país.

Laschet cedió en la primera ola a las presiones económicas y se alineó con los "Länder" partidarios de aliviar el cierre de la vida pública, pese a que su "Land" estaba entre los más afectados por la covid-19.

La próspera Baviera, con 16 millones de habitantes y asimismo duramente castigada por la pandemia, optó por la máxima cautela, de acuerdo a la línea de Merkel. Söder es ahora el segundo político mejor valorado por los alemanes -solo le aventaja la canciller-, mientras que Laschet no está ni entre los diez mejor colocados.

La designación del candidato conservador a luchar por la Cancillería en las generales se espera para abril. Para entonces se habrán celebrado ya dos comicios regionales -en Renania Palatinado, oeste, y en Baden Württemberg, sur-, primeros test en las urnas sobre el ánimo del electorado.

A Söder se le atribuyen aspiraciones a luchar por la cancillería, como también se le suponen al ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien respaldó a Laschet en la lucha por la presidencia de la CDU.

Spahn, hasta ayer entre los políticos mejor valorados del país, se llevó un rapapolvo en el congreso de la CDU. Aprovechó una ronda de preguntas de los delegados para pedir el voto a Laschet. A esa trampa siguió un alud de críticas en las redes sociales, así como su elección para una de las vicepresidencias del partido con el peor resultado entre los cinco puestos de su categoría.

PROLONGAR O ENDURECER LAS RESTRICCIONES

Alemania entró en 2021 entre máximas diarias de contagios y muertes y, aunque parece haberse logrado contener esos ascensos, todo apunta a que Merkel y los líderes de los 16 "Länder" optarán por prolongar las restricciones vigentes o adoptar nuevas medidas.

El total de muertes con o por covid-19 desde el inicio de la pandemia se sitúa en 46.419 y el de contagios alcanza los 2.033.518, según datos del Instituto Robert Koch (RKI) de virología.

El máximo en un día de víctimas mortales se registró el pasado jueves, con 1.244 muertes, mientras que la de contagios se reportó el 18 de diciembre, con 33.777 nuevas infecciones.

El máximo nivel de incidencia se notificó el 22 de diciembre, con 197,6 positivos en siete días por 100.000 habitantes. Ahora ese factor se sitúa en 136 casos. Según el criterio del RKI, a partir de 50 se está en zona de riesgo.

Pese a esa desaceleración, se teme una expansión de las nuevas variantes británico o sudafricana.

Desde principios de noviembre está cerrado en Alemania todo el ocio, la vida cultural y la gastronomía, situación que se amplió en diciembre a toda la actividad comercial o servicios no esenciales.

A principios de año, Merkel y los líderes regionales acordaron mantener vigentes las medidas durante todo enero. Se consensuaron además restricciones a la movilidad -un radio de 15 kilómetros en torno a la localidad o distrito afectado- ahí donde se supere la incidencia semanal de 200 casos por 100.000 habitantes.

Gemma Casadevall