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El presidente del Yemen, Abdo Rabu Mansur Hadi, exiliado en Riad, instó este sábado al Ejército leal a su Gobierno a estar en alerta, después de que anoche fallecieran al menos 86 soldados en un ataque con misiles balísticos y drones contra un campamento militar en la provincia norteña de Marib.

La televisión estatal yemení y la agencia de noticias oficial Saba informaron hoy de una conversación telefónica entre Hadi y las autoridades políticas y militares de Marib, en la que el presidente del Yemen pidió "mejorar la vigilancia y la preparación en combate (...) para frustrar todos los planes hostiles y subversivos".

Hadi, exiliado en Riad desde que los rebeldes hutíes del Yemen tomaron la capital Saná en 2014, acusó a los hutíes y señaló que el ataque de ayer contra el campamento militar "confirma sin ninguna duda que la milicia hutí no tiene ninguna aspiración de paz".

La pasada noche, al menos 86 soldados leales al Gobierno internacionalmente reconocido de Hadi murieron y docenas resultaron heridos después de que un misil balístico y drones cargados con explosivos impactaran contra el campo de entrenamiento de Al Meel de Marib, en el norte del Yemen, aseguraron a Efe fuentes militares.

Las víctimas del ataque eran nuevos reclutas de la Cuarta Brigada de la Guardia Presidencial, que perdieron la vida cuando se reunieron para el rezo musulmán del anochecer.

La cifra de muertos podría aumentar, puesto que más de 40 militares están ingresados en hospitales de la zona y se encuentran en estado grave, aseguraron las fuentes del campo de entrenamiento de Al Meel de Marib, que pidieron no ser identificadas.

El Ejército yemení acusó a los rebeldes hutíes del ataque y el presidente Hadi lo calificó de "acto terrorista cobarde y traicionero".

Sin embargo, los hutíes, supuestamente respaldados por Teherán, no han reivindicado el ataque.

Marib es una ciudad petrolera controlada por las fuerzas leales a Hadi, reconocido internacionalmente, y cuenta con presencia de las tropas de la coalición árabe capitaneada por Arabia Saudí, que interviene en el Yemen desde marzo de 2015 en contra de los rebeldes y en apoyo a las tropas del presidente yemení.

En diciembre de 2018, los dos bandos yemeníes lograron un acuerdo en Estocolmo con la mediación de la ONU, visto como un punto de partida para poner fin al conflicto, pero que ha sido reiteradamente vulnerado y cuya implementación hasta ahora se ha demostrado muy complicada.

Yemen es escenario de la mayor catástrofe humanitaria del planeta, según Naciones Unidas, que ha advertido reiteradamente de que al menos tres cuartas partes de los 30 millones de habitantes del país necesitan ayuda humanitaria para satisfacer sus necesidades básicas.