EFETrípoli

El plazo para la formación del nuevo Gobierno de Unidad Nacional (GNU) transitorio que debe conducir a Libia a las elecciones expiró a medianoche sin que el primer ministro designado, Abul Hamid Dbeibah, propusiera un gabinete y en medio de una creciente incertidumbre sobre el futuro del proceso de reconciliación impulsado por la ONU.

Dbeibah, un hombre cuya familia tiene lazos con la derrocada dictadura de Muamar al Gadafi, explicó poco antes de que explicara el plazo que solo ha remitido al presidente del Parlamento en Tobrouk (este), Aquilah Saleh "una propuesta de estructura y la visión de trabajo para el Gobierno de Unidad Nacional, así como los criterios para la designación del gabinete".

El responsable aseguró que esos criterios se ajustan al plazo y las condiciones establecidas por la ONU -que exige un 30 % de mujeres y la inclusión de nuevas generaciones- y que los nombres de los futuros ministros serán revelados por el propio Parlamento durante la sesión que debe celebrar para ratificar el procedimiento y los cargos.

"Estamos listos para enviar los nombres, pero antes debemos consultar entre nosotros y examinar a los candidatos de forma meticulosa. Atravesamos momentos críticos y somos conscientes de que el gabinete elegido debe lograr de forma genuina la unidad nacional, buscando el consenso y la reconciliación", afirmó sin detallar fechas ni sugerir nombres.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la ONU contribuyera militarmente a la victoria de los distintos grupos rebeldes y milicias rebeldes sobre la dictadura de Al Gadafi.

El pasado enero, el Foro para el Diálogo Político en Libia (FDPL) -organismo no electo creado "ad hoc" por la ONU en octubre para forzar la reconciliación- eligió un nuevo Consejo Presidencial formado por representantes políticos del este, el oeste y el sur del país y el propio Dbeibah con el objeto de unir el país y conducirlo a las elecciones legislativas previstas para diciembre de este año.

En paralelo, el Consejo Militar 5+5, único foro en el que discuten de forma directa los dos gobiernos hasta la fecha enfrentados -el instalado por la ONU en 2016 en Trípoli (GNA) y el tutelado en el este por el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país- tratan de mantener la frágil tregua impulsada hace seis meses por Turquía y Rusia, dos de los países que más influyen en el conflicto multinacional que ahora ensangrienta Libia.