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El primer ministro japonés, Fumio Kishida, envió este domingo una ofrenda ritual al santuario Yasukuni de Tokio por primera vez desde que accedió al cargo, un lugar controvertido por su vínculo con el pasado colonial y militarista del país.

La ofrenda consistió en el envío de un árbol "masakaki" en su nombre como jefe de Gobierno, un gesto habitual que los mandatarios del país llevan a cabo con motivo de los festivales de primavera y otoño que los países vecinos miran con recelo por la simbología atribuida al santuario sintoísta.

Kishida, que fue investido primer ministro el pasado 4 de octubre, no tendría previsto personarse en Yasukuni para las celebraciones otoñales, que se prolongarán hasta el lunes, según indicaron fuentes cercanas al primer ministro a la agencia de noticias local Kyodo.

El santuario sintoísta de Yasukuni lleva años envuelto en polémica y suele ser motivo de roces diplomáticos con países vecinos, que lo consideran un símbolo del pasado militarista de Japón.

En él se honra a los caídos por Japón entre finales del siglo XIX y 1945, más de 2,4 millones de personas entre las que figuran 14 políticos y oficiales del Ejército Imperial condenados como criminales de guerra de clase A por el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente al término de la Segunda Guerra Mundial.

Shinzo Abe llegó a presentar personalmente esta ofrenda en Yasukuni cuando era primer ministro en diciembre de 2013, pero críticas dentro y fuera del país motivaron que empezara a enviar las ofrendas, una práctica que su sucesor, Yoshihide Suga, mantuvo durante su año en el cargo, y de la que Kishida recoge el testigo.

Pese a optar por el distanciamiento del lugar durante su tiempo en el puesto, el ex primer ministro Suga decidió visitar hoy el santuario, ya fuera de la jefatura de Gobierno, al igual que hizo Abe en septiembre de 2020, tres días después de dejar el cargo. Desde entonces, ha visitado el santuario en varias ocasiones.

China y Corea del Sur, países que sufrieron agresiones bélicas de Japón, han venido expresando sus quejas por los homenajes oficiales en Yasukuni a causa de viejas heridas abiertas del colonialismo.

El gesto de Kishida se produce menos de dos semanas después de asumir el cargo y con elecciones generales el próximo día 31.