El programa nuclear iraní centra la visita a EEUU del ministro israelí de Defensa, Benny Gantz, quien llega hoy a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Lloyd Austin, y con el asesor nacional de seguridad, Jake Sullivan.

“Discutiré el refuerzo de la cooperación conjunta en seguridad y el tratamiento de los desafíos regionales, entre ellos Irán, contra el cual todos los actores moderados en la región deben unirse”, afirmó Gantz anoche poco antes de iniciar rumbo a EEUU.

Gantz también tratará con Austin y Sullivan, además de Irán, la guerra de Ucrania, y los riesgos que entraña para la alianza geoestratégica de Israel con Rusia en Siria, donde ambos países se coordinan para llevar a cabo bombardeos pese a estar en bandos opuestos.

“También discutiremos Ucrania y otros asuntos importantes para la seguridad mundial, regional e israelí”, agregó Gantz al respecto.

La visita del ministro también se produce en un momento delicado con EEUU, que ha protestado por la muerte de la periodista de Al Yazira, la palestina-estadounidense Shireen Abu Akleh, la semana pasada durante una redada del Ejército israelí en Cisjordania ocupada; así como por la decisión de autorizar la construcción de 4.000 nuevas viviendas en colonias judías.

Según la agenda de Gantz, este llegará a Washington la tarde del miércoles para reunirse con Sullivan en la Casa Blanca; y el jueves por la mañana con Lloyd en el Pentágono, con quien se vio las caras por última vez en el mismo sitio en diciembre.

La tarde del jueves partirá a Miami para participar en un acto con familias de militares israelíes muertos en ejercicio; y el domingo volará a Nueva York, donde marchará en el desfile anual de la ciudad para honrar a Israel, después de un receso de dos años, y allí pronunciará otro discurso en otro evento para las familias en duelo.

Gantz advirtió ayer en una conferencia sobre seguridad que Irán está a “unas pocas semanas” de acumular suficiente material fisionable para una bomba atómica y que está trabajando para terminar la producción e instalación de 1.000 centrífugas avanzadas para enriquecer uranio.

“Tiene 60 kilos de material enriquecido al 60 %, produce uranio metálico al nivel de enriquecimiento del 20 % e impide que el OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica) acceda a su instalaciones”, apuntó durante una conferencia en la Universidad Reichman de Herzliya.

Las conversaciones entre Irán y las potencias mundiales en Viena para revivir el acuerdo nuclear de 2015 se han estancado y existe la preocupación de que Irán podría estar más cerca de poder construir un arma atómica.