EFELondres

El Gobierno británico dará a conocer este viernes las nuevas reglas para los viajes internacionales desde y hacia Inglaterra, entre las que puede figurar la supresión de costosas pruebas de covid-19 y una simplificación de la forma en que se catalogan los países en virtud del nivel de riesgo.

Los cambios que el Ejecutivo decida afectarán a Inglaterra, ya que las otras regiones británicas -Escocia, Gales e Irlanda del Norte- establecen sus propias reglas sobre viajes.

El Gobierno tiene previsto celebrar esta mañana una reunión para evaluar los cambios antes de hacerlos públicos esta tarde.

Se espera que el Gobierno de Boris Johnson modifique el actual sistema de semáforos en que están catalogados los países -rojo (alto riesgo), ámbar (intermedio) y verde (bajo).

Los pasajeros procedentes de países en rojo están obligados a cumplir una cuarentena de 10 días en un hotel asignado por el Gobierno y hacerse con los gastos del alojamiento, así como test de covid antes y después de ingresar en Inglaterra.

En el caso de los países en ámbar y verde, las autoridades exigen una prueba de antígenos antes de viajar, que deberá dar negativa para poder embarcar, y una PCR al segundo día de la llegada, tanto para los que tienen la pauta completa de vacunación como los que no.

Los que no están vacunados y entren a Inglaterra de un país en ámbar están obligados también a hacer cuarentena, así como hacerse una segunda PCR al octavo día de la llegada.

De acuerdo con los medios, el Gobierno puede suprimir la exigencia de las PCR de covid, muy costosas en el Reino Unido, y sustituirlas por un test de antígenos, más simple y asequible.

Entre otras cosas, el Gobierno puede modificar las categorías de rojo, ámbar y verde para dividir a los países solo en rojo o verde, mientras que se espera que sean muchos los países que salgan de la lista roja, entre los que hay países de América Latina, así como Sudáfrica, Turquía o Túnez.

El Gobierno ha recibido fuertes presiones de las aerolíneas para simplificar el actual sistema y eliminar las pruebas PCR a fin de reactivar al sector turístico, muy castigado por la pandemia.