EFEJerusalén/Gaza

Las facciones palestinas, como ya habían anunciado, rechazaron sin paliativos la propuesta de paz de EE.UU., que, si bien mantiene la solución de los "dos Estados", da vía libre a Israel para que se anexione parte de Cisjordania y establece Jerusalén como capital israelí.

El presidente palestino, Mahmud Abás, describió el plan (que Washington denomina el Acuerdo del Siglo) como "la bofetada del siglo" y, apostó por avanzar en la reconciliación de las facciones y la celebración de elecciones en Gaza, Cisjordania y "el corazón de Jerusalén", cuya parte oriental permanece ocupada por Israel desde 1967.

Trump insistió con su plan en que la Ciudad Santa es "capital indivisible" israelí, aunque sugirió que los palestinos podrían tener su capital en zonas de los suburbios de la parte oriental. Una premisa inaceptable para los palestinos y contraria al consenso internacional, que ve la parte este como territorio ocupado en el que establecer la futura capital de Palestina.

El movimiento islamista Hamás, que controla Gaza y está enfrentado con el nacionalista Al Fatah, de Abás, que gobierna en Cisjordania, participó hoy en una reunión de urgencia del liderazgo palestino en Ramala, en lo que pretendió ser una muestra de unidad.

Abás había mantenido poco antes una inusual conversación telefónica con su principal rival, Ismail Haniyeh, jefe Hamás y residente en Gaza, con quien acordó "hacer frente" conjuntamente el plan de paz, en una muestra sorprendente de sintonía.

Haniye apeló a "la unidad" como factor "esencial en esta etapa" y aseguró estar preparado para trabajar políticamente y terminar con la división interna palestina, algo que ambas facciones llevan prometiendo sin cumplir más de una década.

PROTESTAS AISLADAS

Miles de palestinos se manifestaron hoy en la Franja, pero apenas tuvieron seguimiento las convocatorias en Jerusalén y Cisjordania, aunque en este último territorio se registraron incidentes aislados junto a los puestos de control militares israelíes, que estaban en alerta por si había disturbios.

Residentes palestinos de Jerusalén expresaron a Efe "preocupación e impotencia", pero también escepticismo ante la propuesta norteamericana.

"Es ridículo y divertido que Donald Trump y Benjamín Netanyahu estén hablando de un plan de paz entre Israel y los palestinos, en el que estamos ausentes, lo que significa que el acuerdo no tendrá éxito", declaró a Efe Mahmoud Ghabayen, un vendedor ambulante de té en Gaza.

"¡Abajo Israel y abajo Estados Unidos!", fue uno de los cánticos más repetidos en las protestas de la franja que se mantuvieron durante toda la jornada y que continuarán mañana en varios puntos de Cisjordania.

RECHAZO FRONTAL

El liderazgo palestino rompió los contactos con la Administración estadounidense en 2017, cuando esta reconoció Jerusalén como capital israelí y cerró la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington.

Desde entonces, rechazan a EE.UU. como mediador en solitario y consideran que todas sus acciones apoyan las posiciones de la derecha israelí, como la anexión del Valle del Jordán, (un 30 % del Cisjordania) que recoge la propuesta de hoy de Washington.

Abás consideró el plan estadounidense como un intento de "liquidar los derechos legítimos de los palestinos", y afirmó que ni Jerusalén ni los palestinos "están en venta", en respuesta a la inversión de 50.000 millones de dólares que prevé este para desarrollo y creación de empleos.

El liderazgo palestino decidió hoy mantener la estrategia contra "la ocupación israelí hasta lograr la independencia".

El presidente planteó un cambio en el papel de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), pero no aclaró que podría suponer.

La ANP se creó tras los Acuerdos de Oslo (1993-95) como un entidad temporal que debía posibilitar la creación de un Estado palestino independiente, que nunca llegó a concretarse. Hace años que los palestinos debaten la falta de utilidad de este gobierno interino y amenazan con disolverla y abandonar la gestión de los territorios que controlan.

El plan presentado hoy pretende sustituir el marco creado por Oslo y abrir la posibilidad de negociaciones directas entre israelíes y palestinos, pero partiendo de unos conceptos inaceptables para estos, sea cual sea su color político.

"Nos mantendremos firmes contra los esquemas y planes que están llegando para poner fin al problema palestino", concluyo hoy Abás.

Laura Fernández Palomo