EFEEstambul

La presión de grupos islamistas puede hacer que Turquía se convierta mañana en el primer país que se retira de la Convención de Estambul, un tratado paneuropeo para prevenir la violencia contra las mujeres y que, paradójicamente, fue el primero en ratificar.

Turquía estuvo entre el grupo de catorce Estados pioneros, entre ellos también España, que en mayo de 2011 firmaron en Estambul la Convención sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica del Consejo de Europa y fue el primero en ratificarlo, en marzo de 2012.

Ocho años después, el presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha afirmado que sacará por decreto al país del acuerdo "si la gente lo desea" y ha fijado para mañana el momento en el que anunciará su decisión al respecto.

Grupos conservadores islamistas han presionado al partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan para esta retirada, al considerar que algunos artículos impactan negativamente sobre "la estructura familiar" y van en contra de los "valores nacionales".

Un argumento similar fue usado en 2018 por el Gobierno populista de Bulgaria para no ratificar el tratado y es esgrimido ahora por Polonia para explicar su posible salida del convenio.

PRESIÓN ISLAMISTA

Los islamistas turcos cercanos al AKP alegan que el texto promueve la homosexualidad, por utilizar el término "orientación sexual", y ataca los valores familiares, por describir las relaciones de "personas que viven juntas" sin especificar si están casadas.

Organizaciones feministas temen que una retirada del pacto debilite las medidas institucionales contra la violencia machista.

"En lugar de convertirse en el primer Estado miembro del Consejo de Europa que se retira de este convenio, Turquía debería garantizar la plena aplicación del tratado", señaló hoy en un comunicado Amnistía Internacional.

En el propio AKP hay voces que se oponen a abandonar el pacto, entre ellas algunas diputadas, y en KADEM, organización de mujeres cercana al partido y cuya subdirectora es Sümeyye Erdogan, la hija del presidente.

Según la asociación Pararemos los asesinatos de mujeres, que hace un seguimiento mensual de la violencia machista, al menos 204 mujeres han muerto en Turquía en lo que va de año.