EFETrípoli

Las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este de Libia y hombre fuerte del país, acusaron hoy a Turquía de violar el embargo de armas impuesto por la ONU en 2011 y enviar mercenarios sirios para ayudar al Gobierno de Acuerdo Nacional impuesto por Naciones Unidas en Trípoli (GNA).

En una rueda de prensa, el portavoz del LNA, coronel Ahmed al Mismari, mostró varios vídeos para justificar lo que calificó de "agresión" extranjera al pueblo libio.

“Mientras esa fuerza hostil permanezca en la tierra libia, los elementos radicales seguirán sembrando la discordia y bañando de sangre" libia, subrayó Al Mismari, que mostró varios vídeos en los que se veían supuestos carros de combate turco en un presuntas bases en Libia.

"Descuidando todas sus obligaciones en la lucha contra el terrorismo, el gobierno turco ha organizado la transferencia de extremistas, derrotados en Siria, a territorio libio ", dijo, antes de asegurar que Ankara ha desplegado más de 7.000 mercenarios de Siria al país.

MERCENARIOS SIRIOS

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (SOHR) denunció esta semana que mercenarios sirios contratados por Turquía lideraron el asalto y reconquista de la base área de Al Watiya, uno de los principales centros logísticos de las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter (LNA) en el asedio que desde hace más de 14 meses mantiene a Trípoli.

El SOHR denunció, asimismo, que más de 9.500 mercenarios sirios han sido reclutados por Turquía y enviados a Libia en los últimos cuatro meses a Libia para combatir junto al GNA, entre ellos decenas de menores.

La llegada de los soldados de fortuna sirios, en su mayoría veteranos de grupos de oposición islamista pro turcos como las divisiones "Al-Mu’tasim" y "Sultan Murad" o las brigadas "Suqur Al-Shamal" o "Al-Hamzat and Suleiman Shah”, ha servido para que en las últimas semanas el GNA y su aliado, la ciudad-estado de Misrata, frenaran el avance de las fuerzas de Hafter, que aún controlan la mayor parte del territorio nacional y las reservas energéticas estratégicas.

Según la ONG, en las operaciones han muerto al menos 311 milicianos sirios, entre ellos 18 adolescentes y varios jefes de destacamento, en su gran mayoría en localidades del estratégico cinturón sur de la capital como Salah Al-Din, Al-Ramlah, Al-Hadabah, próximas al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli -en desuso desde 2014- y en la provincia de Misrata.

CRÍTICAS DE EEUU

En este ambiente, el secretario de Estado estadonidense, Mike Pompeo, conversó telefónicamente este viernes con el líder del Consejo Presidencial del GNA, Fayez al-Sarraj, para transmitirle una vez más la oposición de Estados Unidos a la continuada introducción de armas y municiones que se introducen en el país ".

Pompeo y Sarraj "enfatizaron la importancia de detener inmediatamente los combates y volver al diálogo político", si informó a través de un comunicado oficial.

La nota no reveló si Pompeo señaló a algún país en particular durante su entrevista con el líder del GNA, que recibe el apoyo de Turquía.

UNA GUERRA MULTINACIONAL

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diversos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde que en abril de 2019 Hafter pusiera cerco a la capital para arrebatársela al GNA, -impuesto tres años antes por la ONU tras su fallido plan de paz- el enfrentamiento fratricida se ha tornado en un conflicto multinacional privatizado sin Ejércitos, librado por milicias locales y mercenarios extranjeros contratado por ambas partes.

Mientras el GNA tiene el apoyo de Turquía, Italia y Qatar, Hafter recibe el respaldo de de mercenarios rusos, sudaneses, chadianos y sirios, además de la ayuda económica y militar de Jordania, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Francia.