EFESeúl

Corea del Sur activó hoy un despliegue anti-Covid-19 sin precedentes para la prueba de acceso a la universidad, una cita capital en el país que este año ha contado con protocolos para permitir que incluso aquellos infectados o en cuarentena puedan examinarse.

El Examen de Aptitud Escolar Universitaria, conocido por la abreviatura "Suneung" en coreano, es un evento marcado a fuego en el calendario, ya que supone la culminación de años de esfuerzo académico para el alumnado en un país tremendamente volcado con la educación.

Este año el test viene marcado por el coronavirus, que evitó, por ejemplo, ver la típica estampa de padres -muchos rezando para que su prole obtenga buenos resultados- agolpados a la salida de los colegios.

Es una de las recomendaciones hechas por las autoridades en un momento en que, pese a la buena gestión que el país ha hecho de la pandemia, el ritmo de contagio ha crecido en las últimas semanas hasta situarse en unos 400-500 nuevos casos diarios.

PLAN DE CONTINGENCIA

Ante el incremento, se activó hace dos semanas un plan para blindar la realización del examen, aumentando restricciones de horarios comerciales en la región capitalina, donde vive más de la mitad del país, obligando a colegios y academias a retornar a las clases online o pidiendo a los alumnos que no hicieran vida social.

Esa prevención parece haber funcionado ya que de los aproximadamente 490.000 estudiantes de bachillerato que estaban registrados para hacer hoy la prueba, solo 35 habían contraído COVID-19 y 404 estaban en cuarentena por contacto estrecho con contagiados, según datos del Gobierno.

Eso no ha impedido que pudieran hacer hoy también el examen, ya que se dispusieron 205 plazas hospitalarias para que alumnos contagiados hicieran el test, y centros específicos para que hasta 3.775 estudiantes en cuarentena pudieran acudir a realizar la prueba.

A través de un mecanismo extraordinario, el casi medio millón de escolares registrados tuvo posibilidad de hacerse un test PCR hasta las 22.00 del día anterior si mostraban síntomas.

Los resultados llegaron durante la noche y en caso de resultar positivos remitían directamente a un centro médico específico para ingresar y realizar desde ahí el examen.

CASI EL DOBLE DE AULAS

A su vez, para evitar nuevos contagios durante el "Suneung", el número de puntos para realizar el examen se incrementó además casi un 50 % con respecto al año pasado hasta alcanzar las 31.291 aulas repartidas en 1.383 centros escolares de todo el país.

Se redujo a su vez de 28 a 24 alumnos el aforo máximo por aula, donde se instalaron separadores en todos los pupitres.

A la entrada de los centros de examen la toma de temperatura fue obligatoria -igual que el uso de mascarilla en todo momento- y aquellos que mostraron síntomas fueron conducidos a salas separadas para realizar el "Suneung".

"Más allá del distanciamiento social, nuestra meta en el 'Suneung' de este año es diferenciar claramente entre aquellos que realizan el examen con normalidad, aquellos que muestran síntomas, aquellos en cuarentena y aquellos que están contagiados, y separar por completo sus movimientos", explicó a la agencia Yonhap un portavoz del Ministerio de Sanidad.

Se recomendó también a todos los estudiantes que evitaran juntarse y hablar durante los descansos.

Se les pidió además que vinieran bien abrigados, puesto que se obligó a ventilar los salones al término de cada una de las distintas pruebas realizadas a lo largo de una jornada en la que muchos puntos del país no superaron los 2 grados centígrados de máxima.

UNA IMPORTANTE CITA ANUAL

El dispositivo que cada año se establece para el "Suneung" arranca con un estricto encierro obligatorio para el profesorado encargado de elaborar las preguntas de la prueba.

Los académicos pasan en torno a un mes completamente incomunicados -no se permite usar internet ni teléfono- en un hotel que tiene las ventanas bloqueadas y tintadas para evitar que se pueda filtrar al exterior el contenido del examen.

Una vez llega el día del examen, se incrementa la frecuencia del transporte público matutino, la Bolsa de Seúl y los funcionarios públicos empiezan a operar una hora más tarde y la policía dispone vehículos especiales para transportar -con la sirena activada- a los alumnos hasta el centro de examen en caso de que estén retrasados.

Incluso se prohíbe que los aviones aterricen o despeguen durante el periodo en el que se celebra la prueba de comprensión auditiva de inglés.

Andrés Sánchez Braun