EFETeherán

El general Qasem Soleimaní era un mito y una leyenda en vida. Muerto lo es aún más, con el Gobierno de Irán en plena campaña de santificación del líder militar, a quien trata de convertir en una suerte de Che Guevara iraní.

Si el hombre murió asesinado en un bombardeo de un dron estadounidense el 3 de enero de 2020 en Bagdad, el mito no ha hecho más que crecer desde entonces.

“Intentan hacer de Soleimaní una especie de Che Guevara”, dijo a Efe un diplomático en Teherán con amplia experiencia en Cuba.

“Toda revolución necesita un icono, un icono de la resistencia”, añadió la fuente.

En Irán no escasean los iconos, desde el imán Hussein, descendiente de Mahoma al que los chiítas consideran su líder histórico, al propio jefe de la revolución islámica de 1979, el ayatolá Ruholá Jomeiní, cuyo severo rostro es omnipresente en el país persa.

Pero el que fuese el jefe de la Fuerza Quds (Jerusalem), cuerpo responsable de las operaciones en suelo extranjero de los Guardianes de la Revolución iraní (IRGC), supone un nuevo impulso a la iconografía revolucionaria.

Al igual que el argentino Ernesto Che Guevara, uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución cubana, Soleimaní murió en otro país tratando de expandir su ideario.

Si en Cuba abundan las imágenes del Che, en Irán Soleimaní está en todas partes, con carteles y murales en calles, plazas y paredes recordándolo.

Así, en una imagen Soleimaní aparece sentado en un idílico campo con una beatífica sonrisa; en otra lleva en brazos a una niña y a sus espaldas se ven unas ruinas causadas por la guerra; en una más se ve a Soleimaní haciéndose un “selfie” con un grupo de niños sonrientes, entre otras.

“Soleimaní nos protege del imperialismo, lo tenéis que imitar, es el mensaje que se trata de mandar”, según el diplomático.

De hecho, no es la primera vez que en Irán se usa la figura del Che.

El sociólogo Ali Shariati, uno de los intelectuales más influyentes iraníes del siglo XX y uno de los ideólogos de la revolución del 79, describió al imán Hussein como un antecesor del Che Guevara.

Ahora las autoridades iraníes usan la figura del militar para fortalecer su propia imagen ante una población joven descontenta con la situación económica del país y la falta de oportunidades.

La página web del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, describe a Soleimaní como un hombre de orígenes humildes que “luchó contra las adversidades del día a día (por la pobreza) y después contra las agresiones apoyadas por Occidente”.

Sin escándalos de corrupción que empañen su figura, su popularidad eclosionó durante la guerra en Siria y en el Irak posterior a Sadam Husein, donde “organizó una efectiva estrategia contra la influencia americana”, según el analista Afshon Ostovar en su libro “Vanguard of the Imam”.

PROMOCIÓN DE SU FIGURA

Desde su muerte, el país está dedicando grandes esfuerzos a promocionar su figura.

A principios de enero, Irán organizó una semana de “resistencia” para conmemorar el segundo aniversario de su asesinato, que incluyó multitudinarios rezos a lo largo del país, un concurso de poesía, conferencias de las hijas del militar o la emisión gratuita en cines de un documental sobre su figura.

Además, el Gobierno se hizo cargo de los gastos de alojamiento y alimentación de 250.000 personas que visitaron su tumba en su localidad natal de Kerman, convertido en lugar de peregrinaje.

Esta misma semana, la ciudad de Qom, centro religioso de Irán, ha acogido una conferencia nacional acerca de “La escuela de pensamiento del general Qasem Soleimaní”, que ha contado con la presencia de 4.000 participantes de 24 países, según los medios iraníes.

Antes de su muerte se usaban términos como "General internacional", "La pesadilla del enemigo", "El más poderoso de Oriente Medio” para referirse a él, casi todos basados en su faceta militar.

Ahora, el régimen ha sumado otros que amplían el perfil del militar, como son "héroe", "mártir", "activista social", "activista contra el cambio climático" y "diplomático", entre otros.

En el segundo aniversario de la muerte del militar, el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, tuiteó que “el mártir Soleimaní es para sus enemigos más peligroso que el general Soleimaní”.

Eso es lo que trata de lograr el régimen teocrático.

Jaime León