EFEBagdad

Miles de iraquíes volvieron hoy a la céntrica plaza Tahrir de Bagdad para conmemorar el primer aniversario del estallido de las protestas y también reivindicar más reformas y cambios, que el nuevo Gobierno formado en julio ha prometido que cumplirá.

La plaza Tahrir se llenó desde primera hora de la mañana con marchas de estudiantes y otros manifestantes, en medio de actividades artísticas y culturales reivindicativas y para recordar a los fallecidos.

El movimiento ciudadano, que dio comienzo el 1 de octubre, y se renovó en sucesivas olas de protesta hasta desaparecer prácticamente de las calles con la llegada de la pandemia del coronavirus en marzo, exigía el fin de la corrupción y del sectarismo, así como la mejora de los servicios básicos y de la economía del país rico en petróleo.

"Las demandas son las mismas, además de que las armas estén en manos exclusivamente del Estado", dijo hoy a Efe uno de los manifestantes en la plaza Tahrir, Ibrahim al Rasam, en un momento en el que las autoridades iraquíes tratan de desarmar a las milicias y otros grupos que campan a sus anchas en Irak.

Según Al Rasam, "la concentración conmemorativa de hoy es excelente en cuanto al número de asistentes", que se contaban por miles, tal y como constató Efe.

MEMORIA Y REIVINDICACIÓN

El activista Amer al Dalimi dijo a Efe que están previstas "marchas fúnebres simbólicas para recordar a los mártires", en referencia a los centenares de personas que perdieron la vida entre octubre de 2019 y enero de 2020, la gran mayoría manifestantes.

Aparte de las víctimas mortales, decenas de miles de personas resultaron heridas y varios participantes u organizadores de la revuelta popular fueron secuestrados, amenazados e, incluso, asesinados.

Pero Al Dalimi es optimista: "El mayor objetivo que hemos logrado con la revolución de octubre es la unificación de los jóvenes, el rechazo al sectarismo y una mayor conciencia política".

"Los jóvenes y la calle empezaron a entender que quien gobierna Irak es un grupo de corruptos que saquea sus fortunas", dijo, agregando que ahora desean que "gente patriótica" lidere el país.

Si bien las manifestaciones del año pasado llevaron a la dimisión del Gobierno de Adel Abdelmahdi a finales de noviembre, las reformas políticas que exigían no se han concretado aún y los partidos basados en sus filiaciones a las diferentes corrientes sectarias no consiguieron alcanzar un acuerdo para formar un nuevo Ejecutivo hasta julio de 2020.

EL GOBIERNO, COMPROMETIDO CON LAS REFORMAS

El primer ministro iraquí, Mustafa al Kazemi, se comprometió hoy a cumplir con las demandas de los manifestantes porque, afirmó, su "Gobierno está basado en la hoja de ruta impuesta por el movimiento, los agravios y las aspiraciones del pueblo iraquí".

En un comunicado con ocasión del aniversario, señaló que el Ejecutivo "sigue siendo leal al movimiento de octubre y a sus nobles resultados" y reconoce a los "mártires" de la revuelta, que según el Gobierno son 560, pero que organizaciones locales e internacionales elevan a más de 600.

Además, pidió a los manifestantes y a las fuerzas políticas trabajar juntas para "alcanzar el objetivo de unas elecciones anticipadas, libres y justas", que era una de las demandas y que fueron finalmente convocadas para el 6 de junio de 2021.

RETOS

Al Kazemi admitió que su Gobierno se enfrenta a "múltiples desafíos", "heredados" de épocas anteriores, a los que se suma la actual crisis provocada por el coronavirus, que ha golpeado duramente a Irak desde marzo, hundiendo aún más su economía.

Los manifestantes achacan la crisis económica a décadas de corrupción y al mal uso de los recursos del país, que depende en gran medida del petróleo y sin embargo los ciudadanos sufren frecuentes y prolongados cortes de electricidad y agua, entre otras penurias tras décadas de conflictos armados.

Uno de los retos de Al Kazemi y de las demandas de la calle desde el año pasado es desarmar a las milicias, algunas de las cuales fueron acusadas de perpetrar masacres contra los manifestantes, y que los grupos sectarios no controlen la vida política del país, en especial aquellos vinculados con Irán.

Nawar Alrikabi