EFELisboa

Todo puede pasar en las elecciones de este domingo en Portugal, donde los sondeos anticipan una reñida disputa en las urnas entre los socialistas y los conservadores, que se abrieron hoy a negociar un "pacto de caballeros" para garantizar la gobernabilidad si no se consigue formar gabinete.

Después de que los socialistas de António Costa liderasen todas las encuestas en los últimos meses, el PSD (centroderecha) ha recortado distancias y esta semana los sondeos llegaron a dar un empate técnico entre ambas formaciones.

Los comicios se antojan más reñidos de lo que parecía y la incertidumbre deja en abierto todos los escenarios posibles, hasta los que surgían como más improbables.

SIN BLOQUE CENTRAL... PERO CON ACUERDO

"Si no gano las elecciones, estoy disponible para negociar con quien gane para que Portugal no tenga que ir a elecciones otra vez en poco tiempo y garantizar la gobernabilidad", señaló este jueves el líder del PSD, Rui Rio..

"Espero que sea recíproco", avisó a los socialistas al margen de un acto en la recta final de la campaña.

No se trata de un improbable "bloque central" que una a socialistas y conservadores en una coalición de gobierno, como ocurrió en los ochenta -con poco éxito-, sino de un "pacto de caballeros".

Si los números no cuadran ni a izquierda ni a derecha, se plantea la posibilidad de negociar un acuerdo que permita gobernar al partido más votado sin que su rival sea una piedra en el camino.

La oferta a la que hoy respondió Rio llegó de las filas socialistas, de boca del ministro de Exteriores y "número dos" del Gobierno de Costa, Augusto Santos Silva, que apuntó anoche en un debate que los socialistas negociarán con los partidos de izquierda, pero reconoció también otras "soluciones intermedias".

"Pueden resultar en un acuerdo de caballeros entre los partidos mayores para facilitar la vida al que forme gobierno", dijo.

LA ULTRADERECHA Y LOS PACTOS

Con esa bala en la recámara, los partidos aprovechan la recta final de la campaña para intentar arrancar votos, y la remontada de los conservadores ha hecho que la ultraderecha y los posibles pactos estén cada vez más presentes en los discursos.

António Costa volvió a insistir hoy en los riesgos que supondría tener un Ejecutivo conservador "rehén" de la ultraderecha, si el PSD se apoyase en los diputados de Chega para gobernar.

Un Gobierno socialista, defendió, es "la única solución que nunca, en ninguna circunstancia, dependerá de la tolerancia y complacencia, acordada o no acordada, con la ultraderecha".

"Porque de la ultraderecha no queremos nada", aseveró, y le recordó al PSD que ya echó mano del apoyo del ultraderechista Chega para conseguir gobernar en Azores.

Mientras, Rio intenta desvincularse cada vez más del partido liderado por André Ventura.

Este jueves dijo que no valdría la pena conversar con los comunistas y el Bloque de Izquierda tras las elecciones, pero metió en el mismo saco a alguien más: "Lo mismo se aplica a Chega", aseguró.

CONTRA LA ABSTENCIÓN

El fantasma de la abstención es otro de los factores clave para los comicios del domingo.

En plena ola de ómicron, con los contagios en récord -este jueves hubo un nuevo máximo, 65.706- y 1,1 millones de personas confinadas, en un país de poco más de 10, el porcentaje de electores que acuda finalmente a las urnas será decisivo.

Los confinados tienen autorización para romper el aislamiento y salir a votar, de preferencia en la hora previa al cierre de colegios, pero los partidos también temen que el miedo al contagio deje al electorado sano en casa.

"Todo está preparado para que la votación pueda desarrollarse sin riesgos y con toda seguridad", dijo Costa en un acto de campaña a las afueras de Lisboa, donde pidió movilización masiva.

En las últimas tres convocatorias electorales, la abstención ha oscilado entre el 45 % y el 60 %.

Paula Fernández