EFEParís

La izquierda francesa, debilitada por la debacle electoral de 2017, emprende de cara a las presidenciales de 2022 un tímido camino de reconstrucción en el que sus posibles candidatos ya han comenzado a filtrar de forma más o menos evidente sus ambiciones.

En esa anterior cita con las urnas el duelo final quedó en manos del ahora presidente, Emmanuel Macron, y la ultraderechista Marine Le Pen. El izquierdista radical Jean-Luc Mélenchon logró el 19,58 % de los votos en la primera ronda y el socialista Benoît Hamon un 6,36 %, ambos por detrás del conservador François Fillon (20 %).

Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, anunció en noviembre su candidatura, y es en el resto del espectro del centro-izquierda donde la llegada de competidores para alcanzar el Elíseo empieza a perfilarse.

"Confirmo que haré lo que tenga que hacer. Lo que me corresponda en la reflexión para inventar otro camino posible. Hay que inventar otro modelo orientado hacia la transición ecológica. (...) Los franceses no quieren verse reducidos a una segunda vuelta Macron-Le Pen", dijo el pasado domingo la alcaldesa parisina, Anne Hidalgo.

La socialista de origen español renovó su mandato municipal en 2020 gracias a la plataforma Paris en commun, que integra también a ecologistas, comunistas y personalidades de la sociedad civil. No ha adelantado aún su decisión, pero la presión que la rodea crece y su negativa a dar el salto es cada vez menos categórica.

PLATAFORMAS POLÍTICAS PROPIAS

El nacimiento oficial de la lanzadera que espera contar con ella como representante, Idées en commun (Ideas en común), es inminente, mientras que también está en ciernes L'Engagement (El Compromiso), partido pensado para el exministro de Economía Arnaud Montebourg.

No es casualidad que la izquierda haya sido la primera en organizarse para 2022.

"Es la que tiene menos que perder. Protagonizó en 2017 la crisis más visible. Intenta reconstruirse, encontrar un líder, porque sabe que hará falta emprender todo un camino ideológico y político y que es mejor empezar pronto", afirma a EFE el politólogo Vincent Martigny.

Aunque a Hamon le gustaría una candidatura unitaria, la presencia de Mélenchon y la intención de los ecologistas EELV de celebrar primarias para encontrar a su aspirante vuelve a dejar a la izquierda con una multiplicación de rostros.

¿Una ventaja electoral? No, según el también profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Niza: "Incluso solo dos candidaturas supondrían la certeza de que no llegarán a la segunda ronda", sostiene Martigny.

La división de la izquierda, según el también politólogo Luc Rouban, es estructural.

"Siempre habrá una fractura entre la izquierda radical y la socialista, aunque se llegara a solucionar la cuestión de un candidato único en el seno del Partido Socialista (PS)", explica el director de investigación en el Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas (CNRS).

CAMBIO DE ROLES

El rol del PS ha cambiado. Martigny, autor del libro de análisis político "Le retour du prince" (El regreso del príncipe), alega que ha dejado de ser una fuerza central.

"Desde hace unos cuatro años asistimos a su final como partido hegemónico de la izquierda. Va a intentar reunir fuerzas antagónicas, pero no diría que desaparecerá de golpe como tal, porque los partidos son maquinarias que tardan mucho tiempo en morir", sostiene.

En el resto de bandos no hay dudas sobre la candidatura de Le Pen, en los conservadores no ha surgido todavía su "candidato natural", y Macron coloca públicamente su prioridad en la gestión de la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia.

El descontento ciudadano con el mandatario, visto en el último año en las manifestaciones de los chalecos amarillos o contra la reforma de las pensiones, no implica necesariamente una ventaja para la izquierda.

"La rabia popular se traduce en abstención, en voto a Le Pen, que en última instancia favorece a Macron, o a Mélenchon", estima Rouban, para quien la actual situación económica y la amenaza terrorista favorecen que la ciudadanía reclame una mayor autoridad, que a su juicio no es un rasgo "evidente" asociado con la izquierda.

Las regionales de junio ayudarán a perfilar el panorama político de cara a 2022.

Un sondeo del instituto Ifop del pasado noviembre apuntaba que un 52 % de franceses no es partidario de que la izquierda se presente con una candidatura única el próximo año, y un 37 % ve a Macron como un buen candidato de ese bando.

"Los electores socialistas fueron quienes lo eligieron en 2017", recuerda el politólogo del CNRS, para el cual no han surgido todavía en el debate temas clave que podrían permitir que la izquierda se diferenciara con una oposición clara con el presidente.

Marta Garde