EFEGinebra

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo hoy que el sangriento atentado del sábado contra el convoy que transportaba civiles y milicianos evacuados de dos pueblos en Siria podría ser un crimen de guerra.

"Este atentado contra civiles inocentes podría constituir un crimen de guerra", dijo en una rueda de prensa el portavoz de esa agencia de la ONU, Rupert Colville, que agregó que aún se desconoce quién fue responsable del ataque.

Asimismo, informó de que imágenes previas al atentado muestran a un hombre entregando dulces a un grupo de niños.

"Por ahora no puedo confirmar si esa persona fue la que provocó el atentado o no, o si fue lo que causó tan alto número de víctimas menores de edad", puntualizó.

Colville agregó que dada la proximidad en el tiempo con el supuesto atentado con armas químicas en la localidad de Jan Shijún donde murieron unas noventa personas y otras tantas resultaron heridas, "está claro que las partes en conflicto no respetan las mínimas reglas de la guerra que establecen proteger a los civiles".

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, 96 civiles murieron, entre ellos 13 mujeres, 16 hombres y 67 niños, y otras 120 personas resultaron heridas.

Sin embargo, según las informaciones aportadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) el número de muertos supera los 100 y el de heridos es de más de 250.

Las víctimas del atentado formaban parte de un grupo de evacuados de los pueblos chiíes de Fua y Kefraya, en la provincia siria de Idleb (noroeste).

Dado que el grupo fue específicamente atacado, Colville pidió "mejor protección" en próximas campañas de evacuación.

La evacuación dio comienzo el viernes en virtud de un acuerdo alcanzado en marzo entre el grupo chií libanés Hizbulá e Irán, aliados de Damasco, y la facción siria Ejército de la Conquista, y que fue auspiciado por Catar.

Las dos localidades han estado sitiadas durante meses por fuerzas opositoras y el acuerdo de evacuación se enmarca en uno mayor por el cual también se llevarán a cabo salidas de combatientes rebeldes y sus familias de las localidades de Madaya y Al Zabadani, ubicadas al noroeste de la capital siria y bajo sitio de las fuerzas gubernamentales.