EFEBruselas

Los aliados europeos y Canadá mejoraron en 2020 la proporción de su producto interior bruto (PIB) invertida en gasto militar, que llegó al 1,78 %, lo cual, pese a ser un avance, evidenció que aún sigue lejos la meta marcada para 2024 de llegar al 2 %, según estimaciones publicadas este miércoles por la OTAN.

"Este año será el sexto consecutivo de incrementos por parte de los aliados europeos y Canadá, con un aumento real del 4,3 %", indicó el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa telemática, en la que confió en que "esta tendencia continúe".

Stoltenberg anunció la publicación de estos datos en una comparecencia previa a la reunión por videoconferencia que mantendrán los ministros de Defensa aliados el jueves y el viernes, en la que abordarán entre otros asuntos los progresos hacia un reparto más justo de las cargas dentro de la organización, a apenas dos semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Ese país, y con especial vehemencia su actual presidente, Donald Trump, ha venido presionando en los últimos años a Europa y Canadá para que asuman más gasto militar.

Washington invirtió en 2020 el 3,87 % de su PIB en ese área, mientras que España, por su parte, es el tercer miembro de la OTAN que menos porcentaje de su PIB gastó en defensa en 2020, un 1,16 %.

De acuerdo a las estimaciones actualizadas para 2019 (todavía provisionales), Luxemburgo (0,54 %), Bélgica (0,90 %) y España (0,91 %) eran los miembros de la OTAN que menos proporción del PIB invertían en defensa.

El cálculo estimado para 2020 es que esos tres países sigan a la cola pero que avancen (Luxemburgo al 0,64 % y Bélgica al 1,10 %).

Según los cálculos de la Alianza, sólo diez aliados de los 29 cumplieron ya en 2020 con el objetivo del 2 %: Estados Unidos, Grecia, el Reino Unido, Rumanía, Estonia, Letonia, Polonia, Lituania, Francia y Noruega.

Fuentes diplomáticas aliadas celebraron la tendencia al alza del gasto militar, algo que no daban por hecho por el contexto de la crisis económica motivada por la pandemia de Covid-19 y la inversión suplementaria en los sistemas de salud.

En cualquier caso, Stoltenberg recordó que hay otros baremos para medir el cumplimiento de los aliados con un reparto justo de las cargas, algo a lo que se comprometieron en la cumbre de líderes de la OTAN de 2014 en Gales (Reino Unido) a diez años vista.

"Los aliados también están invirtiendo más en grandes capacidades. Y siguen contribuyendo a nuestras misiones y operaciones", subrayó el político noruego.

Por lo que respecta a la proporción de gasto en defensa invertida en equipos militares, España cumple el objetivo marcado de llegar al menos al 20 %, y se sitúa en el puesto número trece (con un 23,2 %).

En total, la Alianza Atlántica calcula que invirtió el año pasado 1,092 billones de dólares en defensa (921.684 millones de euros) según precios corrientes, de los cuales solo 307.530 millones de dólares (259.451 millones de euros) correspondieron a los aliados europeos y Canadá.

NUEVO CENTRO ESPACIAL DE LA OTAN

Por otra parte, los ministros aliados de Defensa prevén dar mañana jueves luz verde al establecimiento de un nuevo centro espacial de la OTAN en el Mando Aéreo aliado en Ramstein (Alemania).

"Dará apoyo a las misiones de la OTAN con comunicaciones e imágenes por satélite, compartirá información sobre amenazas potenciales a satélites y coordinará actividades en este ámbito crucial", subrayó Stoltenberg.

En todo caso, dejó claro que la Alianza no pretende "militarizar el espacio", sino "incrementar la capacidad de conocimiento de la OTAN de las amenazas en el espacio y su capacidad para lidiar con ellos".

En concreto, explicó que ese medio es "esencial" para navegar o detectar el lanzamiento de misiles.

El secretario general consideró que "cada año el espacio está más saturado y es más competitivo", y apuntó a países como Rusia y China, que "están desarrollando sistemas que podrían cegar, incapacitar o derribar satélites".

Otro asunto que tratarán los ministros en su reunión es la resiliencia de los aliados ante los retos que suponen el despliegue de las redes de telecomunicaciones 5G, las ciberamenazas, la seguridad de la cadena de suministros o las consecuencias de que infraestructuras clave estén en manos extranjeras.

La Alianza ya ha actualizado los requisitos básicos que pide a los Estados miembros para que garanticen resiliencia a nivel nacional, pero Stoltenberg destacó que "hay que hacer más" y anunció que los ministros recibirán un informe sobre las vulnerabilidades de la OTAN, por ejemplo en áreas como el acceso de las tropas a la infraestructura civil en caso de crisis o conflicto.