EFEHong Kong

La Policía de Hong Kong ha detenido a seis hombres por su supuesta participación en los ataques acontecidos el pasado domingo en la estación de metro de Yuen Long, donde un grupo de varones armados y vestidos de blanco apalearon a pasajeros y manifestantes que regresaban a casa tras una protesta.

Los arrestados, de entre 24 y 54 años, están acusados de reunión ilegal y algunos de ellos cuentan con historial de pertenencia a bandas mafiosas de la zona. Su intervención dejó 45 heridos -uno de ellos, de gravedad- en la noche del domingo, informó hoy la prensa local.

En una rueda de prensa a última hora del lunes, el superintendente de la policía Chan Tin-chu explicó que los agentes identificaron a los sospechosos a través de las grabaciones de las cámaras de vigilancia y vídeos compartidos por internet, y adelantó que se producirán más detenciones.

La Policía de Hong Kong detuvo a los seis hombres mientras estos se encontraban en sus hogares.

Los arrestos tienen lugar en medio de una oleada de críticas contra las fuerzas de seguridad hongkonesas, a las que los ciudadanos critican por su excesiva tardanza en acudir a las llamadas de auxilio de las víctimas durante los ataques en la estación de metro de Yuen Long.

Poco antes de la medianoche del pasado domingo (18.00 hora GMT), decenas de hombres vestidos de blanco y armados con palos y barras metálicas atacaron a los viajeros de la estación de Yuen Long, en especial a aquellos vestidos de negro, color elegido por los manifestantes pro-democracia, que a esa hora regresaban de la última de las protestas convocada en la ciudad.

Chan indicó que la policía "no permitiría en ningún caso ningún acto violento", mientras que la jefa del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, dijo este lunes en rueda de prensa que "la violencia solo engendra más violencia".

Las manifestaciones comenzaron hace siete semanas en Hong Kong contra una controvertida propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas defensores de los derechos humanos, podría traducirse en un acceso del régimen de Pekín a "fugitivos" refugiados en suelo hongkonés.

Para sus detractores, se trata de una ley que intimidará y penalizará a críticos y disidentes del régimen chino, mientras que sus defensores aseguran que busca llenar un vacío legal, ya que no existen fórmulas legales de extradición entre Taiwán, Hong Kong y la China continental.

No obstante, las manifestaciones han mutado hacia demandas más amplias sobre mejoras de los mecanismos democráticos de la ciudad, cuya soberanía recuperó China en 1997 con el compromiso de mantener hasta 2047 las estructuras dejadas allí por los británicos.

Por su parte, el Ejecutivo hongkonés decidió dejar en suspenso la tramitación de la propuesta de ley el pasado 9 de julio.