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El exvicepresidente regional de Cataluña Oriol Junqueras negó hoy con vehemencia que el gobierno de esa comunidad autónoma española recurriera a la violencia para llevar a cabo el proceso independentista inconstitucional de 2017, y aseguró que ninguno de los doce encausados por ello cometió delito alguno.

El Tribunal Supremo (TS) español celebró hoy la tercera sesión del juicio a los líderes soberanistas catalanes con la declaración de Junqueras, el acusado principal, que cumple prisión provisional y se enfrenta a peticiones de penas de cárcel por delitos de rebelión, sedición y malversación.

Por el contrario, Junqueras subrayó que "nada" de lo que hicieron los procesados fue delito y que el referéndum ilegal de "autodeterminación" del 1 de octubre de 2017 no supuso "ningún gasto ni coste para los contribuyentes ni para nadie".

Los recursos financieros de la administración autonómica catalana estaban "totalmente controlados" entonces por el Ministerio español de Hacienda, según argumentó para intentar rebatir la acusación de uso indebido de fondos públicos.

Junqueras, que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 25 años de cárcel por un delito de rebelión agravado con malversación, se opuso a contestar a las acusaciones y respondió solo a las preguntas de su abogado.

Explicó que se siente perseguido y en situación de "indefensión" porque se le acusa por sus ideas independentistas, no por sus hechos, según opinó, así que se considera un "preso político" en un "juicio político".

"Votar no es un delito porque no está en el Código Penal", alegó Junqueras, pero "impedirlo por la fuerza, sí lo es", dijo en alusión al referéndum citado, que las fuerzas de seguridad intentaron evitar por orden judicial.

El TS y el Consejo General del Poder Judicial de España han rechazado reiteradamente en los últimos meses los argumentos de los independentistas procesados que aseguran que son presos políticos por estar encarcelados preventivamente.

El gobierno regional catalán que presidía Carles Puigdemont (huido de la Justicia española) en septiembre de 2017, con Junqueras de vicepresidente, firmó la convocatoria de esa votación de "autodeterminación" justo después de que el Parlamento autonómico, de mayoría independentista, aprobase una ley inconstitucional de consultas el día 6 de ese mes.

Puigdemont y otros seis dirigentes soberanistas permanecen desde hace más de un año huidos en el extranjero. En julio pasado fueron declarados en rebeldía por el TS y son investigados en una pieza judicial separada

Indicó Junqueras en el juicio que su partido (ERC, izquierda republicana) pretende la independencia de Cataluña por medios "exclusivamente pacíficos".

Así, como estrategia de defensa, pronunció hasta nueve veces la palabra "nunca" para rechazar que las autoridades catalanas independentistas fomentaran que los votantes se enfrentaran a las fuerzas de seguridad el 1 de octubre o que él ordenara a la policía regional catalana (Mossos de'Esquadra) que facilitaran la celebración del referéndum ilegal.

A preguntas de la Fiscalía, el exconsejero de Interior catalán Joaquim Forn, también procesado, alegó que los agentes regionales cumplieron todas las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para impedir la celebración del referéndum porque la policía catalana tenía que cumplir la ley.

Junqueras censuró, por el contrario, que los cuerpos de seguridad del Estado (Guardia Civil y Policía Nacional) sí actuaron, según su criterio, con "violencia injustificada, innecesaria" para impedir el referéndum, frente al comportamiento "cívico, pacífico y ejemplar" de quienes querían votar.

El fiscal Fidel Cadena había asegurado el miércoles que hubo un "plan concertado" por el Gobierno catalán, en el que estaba previsto el uso de la violencia mediante "murallas humanas que se lanzaban contra las fuerzas de seguridad del Estado" o poner a los Mossos "al lado de la rebelión".

También negó Junqueras carácter "tumultuario" a la multitud de independentistas concentrados el 20 de septiembre a las puertas de unas dependencias del gobierno catalán cuando eran registradas por fuerzas policiales.

En cualquier caso, subrayó el líder soberanista, "seguirá intentando" la "autodeterminación" de Cataluña como "principio democrático", sea cual sea el resultado de este proceso judicial.

"Estamos a favor de la independencia de nuestro país (Cataluña) y el mejor modo de encarnar estos valores es a favor de una república catalana", añadió.

"Nada de lo que hemos hecho es un delito", reiteró una vez más: "Votar en referéndum no es delito y trabajar pacíficamente por la independencia de Cataluña no es delito".

Junqueras dijo que asumió ir a la cárcel cuando la Justicia española empezó a investigar el proceso separatista, pero esta cuestión, consideró, no se resuelve poniendo a la gente en la cárcel.

"Nuestras propuestas de encontrar una solución política siguen absolutamente vigente", según Junqueras, que llegó a decir: "Amo a España y a las gentes de España".