EFEBeirut/Damasco

Las milicias kurdosirias se han retirado de la franja fronteriza a la que Ankara y Moscú entrarán para patrullar conjuntamente en el norte de Siria, por lo que el fin de la tregua, durante la que los kurdos debían salir, ha pasado en sus primeras horas sin que se hayan registrado hostilidades.

Las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza liderada por kurdos, "se han retirado de las zonas ubicadas entre Ras al Ain y Tal Abiad", dijo a Efe un portavoz militar de las FSD, Mervan Qamishli, apenas dos horas antes de que expirase la tregua a las 22.00 hora local (19.00 GMT).

Estas milicias kurdosirias tendrán que retirarse a 30 kilómetros desde la frontera turco-siria y toda la operación "debe finalizar en 150 horas", de acuerdo con el memorando de entendimiento firmado en la ciudad balneario rusa de Sochi entre Erdogan y su homólogo ruso, Vladímir Putin.

Este proceso de evacuación se produce después de que el pasado jueves Ankara pactara con Washington cinco días de alto el fuego para permitir a las milicias kurdosirias cumplir con el trato y retirarse de la franja fronteriza.

Pese a que el cese de las hostilidades ha expirado esta noche, todavía no se ha registrado ningún disparo entre las partes, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Qamishli añadió que la salida se realiza "según el acuerdo de Ankara" y que el "primer paso fue la retirada en Ras al Ain y luego vino la segunda etapa, que fue la retirada de la ciudad de Tal Abiad y los alrededores emplazados en las zonas fronterizas".

Empezando la medianoche del 23 de octubre, la Policía militar rusa y guardias fronterizos sirios entrarán en el lado sirio de la frontera turco-sira, fuera de la zona de la operación 'Fuente de Paz'.

Su misión será facilitar la retirada de elementos de las Unidades de Protección Popular (YPG)", principal grupo de las FSD, además de sus armas, consta en el acuerdo firmado hoy por los dos líderes.

Tras el anuncio del memorando de entendimiento entre Ankara y Moscú, el presidente sirio, Bachar al Asad, mantuvo una conversación telefónica con su aliado Putin, con el que analizó la situación en el norte de Siria.

Según un comunicado de la Presidencia siria, Al Asad le trasladó el "rechazo total" de Damasco, que había pactado con los kurdosirios colaborar para recuperar el territorio objeto de la ofensiva turca, a "cualquier invasión del territorio sirio, bajo cualquier nombre o pretexto".

El presidente sirio culpó a aquellos que tienen objetivos "separatistas" de la actual situación en el norte del país.

"Siria continúa luchando contra el terrorismo y la ocupación en cualquier pulgada del territorio sirio por todos los medios legítimos", concluyó, según la nota.

Horas antes, Al Asad visitó el frente de batalla en las cercanías de la norteña provincia de Idlib, último feudo rebelde del país, adonde no acudía desde el estallido del conflicto armado en Siria en 2011.

En esta zona, las fuerzas gubernamentales luchan desde el pasado abril y han recuperado parte de la región controlada por los opositores.

Según la presidencia siria, que ha difundido imágenes del gobernante en el pueblo de Al Habit, en el sur de Idlib, Al Asad insistió en su deseo de retomar "cada centímetro" del territorio sirio y llamó "ladrón" al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que lanzó una ofensiva en el noreste de Siria el pasado día 9.

La violencia no se ha detenido en las pasadas 120 horas de tregua, sobre todo por parte de las facciones rebeldes sirias aliadas de Ankara, y según la Media Luna Roja Kurda -ONG local no federada- se han producido 21 bajas civiles y 27 heridos.

Desde el comienzo de la actual campaña militar turca en el norte de Siria, unas 176.000 personas se han visto desplazadas de sus hogares, según los últimos datos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU (OCHA) en Siria.

Unicef cifró este martes en 80.000 los niños que se han visto desplazados desde el estallido de la violencia y, de ellos, unos 2.000 han huido hacia la región del Kurdistán iraquí, fronteriza con las áreas kurdas del noreste de Siria.

Isaac J. Martín