EFEKabul

Los talibanes afirmaron este viernes que mantienen en pie su intención de hallar una salida política a la guerra en Afganistán, pese a la fuerte ofensiva armada que ha permitido a los insurgentes controlar un número inédito de territorios y las infructuosas negociaciones de paz.

Los insurgentes reiteraron su postura durante una reunión en línea entre representantes de la oficina política de los talibanes en Catar y representantes de Francia, Reino Unido, Noruega, la ONU, y la OTAN, informó M. Naeem, portavoz de la oficina de los talibanes en Doha.

"Aunque el Emirato Islámico -como se hacen llamar los talibanes- se encuentra ahora en una posición militar fuerte, su política hacia la paz no ha cambiado", garantizaron los líderes políticos talibanes, según el comunicado.

Naeem dijo hoy que "el Emirato Islámico no quiere acaparar el poder" y que es partidario de un camino para que "todos los afganos participen en la construcción, el desarrollo, la seguridad y la prosperidad de su país".

Los talibanes han logrado una posición de mayor ventaja en los últimos dos meses y medio, tras el inicio de la última fase de retirada de las tropas de EE.UU. y la OTAN, cuando los combatientes insurgentes comenzaron a consolidar victorias sin precedentes sobre el terreno.

Las tropas internacionales comenzaron a retirarse el 1 de mayo pasado, tras 20 años combatiendo la insurgencia, siguiendo el acuerdo entre Washington y los talibanes firmado en febrero del año pasado en Doha.

Con el histórico pacto, EE.UU. accedió a abandonar el suelo afgano y dejar el conflicto en manos de los afganos, a condición de que los insurgentes se comprometieran a no permitir ataques a otra nación y aceptaran negociar la paz por la vía política directamente con el Gobierno de Kabul.

Si bien esas conversaciones intraafganas comenzaron en septiembre pasado, no han logrado ningún acuerdo significativo en la mesa.

Los talibanes aprovecharon en cambio la retirada de las fuerzas americanas para aumentar su ofensiva y lograr el control de más de 130 distritos del país, algo inédito en dos décadas de conflicto.

Con las conversaciones en un punto muerto, y la presión de la comunidad internacional por reducir la violencia del país, el Gobierno afgano ha intentado reanimar los encuentros y negociar un cese al fuego.

El último intento por revivir estas conversaciones tuvo lugar el pasado fin de semana cuando una nueva delegación de Kabul, integrada por negociadores con "plena autoridad" para negociar la paz, viajó a Doha para reunirse con los talibanes.

Sin embargo, la ronda concluyó el domingo con el único acuerdo de planificar nuevos encuentros.