EFEBeirut

El presidente francés, Emmanuel Macron, realizó hoy una vista al Líbano dos días después de la explosión que causó 137 muertos y más de 5.000 heridos en Beirut en la que anunció la ayuda de su país y una conferencia para apoyar a la nación y exigió reformas a los dirigentes libaneses.

En una visita anunciada en la víspera, Macron llegó a Beirut para recorrer junto a su homólogo Michel Aoun el lugar en que se originó la devastadora explosión, cuya onda expansiva alcanzó varios barrios de los alrededores causando pérdidas materiales de entre 3.000 o 5.000 millones de dólares, según estimaciones de las autoridades locales.

Posteriormente, acudió al céntrico barrio de Gemayzeh donde pudo constatar la devastación de esta zona otrora popular por sus locales y comercios, así como la rabia de los residentes.

Decenas de personas arremolinadas alrededor de Macron, que incluso se dejó abrazar por una mujer libanesa que se lanzó a sus brazos, gritaron consignas en francés pidiendo la marcha de los dirigentes libaneses y calificando de "terrorista" a Aoun.

La indignación ciudadana no ha hecho más que crecer después de que se conociera que la explosión se debió a la deflagración de cerca de 3.000 toneladas de nitrato de amonio, que habían permanecido almacenadas en el puerto desde 2014 sin las debidas precauciones y por circunstancias aún sin aclarar.

"Más allá de la explosión (...) hoy hay una crisis política, moral, económica y financiera que ha durado varios meses, varios años, y esto implica fuertes iniciativas políticas", dijo Macron en una reunión con Aoun.

El presidente francés también se reunió con el primer ministro Hasan Diab y el jefe del Parlamento Nabih Berri y a todos les pidió que tomen "iniciativas políticas firmes para luchar contra la corrupción, para imponer transparencia, para llevar a cabo las reformas" que fueron sugeridas en la gran conferencia de donantes en París (CEDRE), celebrada en 2018.

Esas reformas incluyen la lucha contra la corrupción y la opacidad del sistema bancario, la mejora del sector energético para garantizar el suministro de luz y la adopción de un programa del Fondo Monetario Internacional (FMI), que el Líbano está negociando con el organismo desde mayo.

El presidente también anunció una conferencia de donantes para apoyar al Líbano en los próximos días asegurando que el dinero será "para la gente", las oeneges sobre el terreno y los grupos necesitados en el país.

Según Macron, ahora es el momento de "reconstruir la confianza y la esperanza" de los ciudadanos en sus gobernantes y eso supone "refundar un nuevo orden político".

Destacó que la responsabilidad del Gobierno es "inmensa" y pasa por crear "un nuevo pacto político con el pueblo libanés en las próximas semanas", después de la tragedia que ha sacudido el país.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) alertó hoy de que "el Líbano seguirá sintiendo durante largo tiempo los efectos de la explosión, ya que, además de las pérdidas de vidas humanas y los heridos, se ha quedado mucha gente sin hogar y sin su modo de vida".

La organización humanitaria recordó en un comunicado que la situación del país era "ya muy frágil, tras meses de crisis económica y de pandemia" del coronavirus.

El ya endeble sistema sanitario libanés se ha visto desbordado por los miles de heridos de la explosión y muchos países árabes y vecinos han enviado ayuda humanitaria, suministros médicos e incluso hospitales de campo.

También están llegando a Beirut equipos de rescate desde otros países, incluida España, porque aún hay muchos desparecidos bajo los escombros.

Además de la ayuda de emergencia, el Líbano necesitará apoyo posteriormente y por ello Macron prometió hoy que París organizará con los otros Estados europeos una conferencia internacional, mientras que la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva, deseó que se desbloqueen las negociaciones con el país árabe.

"El FMI está explorando todas las formas posibles de apoyar al pueblo del Líbano. Es esencial superar el bloqueo en las conversaciones sobre reformas cruciales y aplicar un programa significativo para transformar la economía y construir responsabilidad y confianza en el futuro del país", dijo en un comunicado.

El Líbano negocia desde mayo con el FMI para obtener un paquete de 10.000 millones de dólares, pero para eso debe acometer reformas y mostrar una "unidad" -según Georgieva- que hasta el momento no ha conseguido.