EFERabat

El Parlamento marroquí aprobó la pasada noche una reforma de las leyes electorales que regirán los comicios del próximo otoño, con la oposición de los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD, el partido con más escaños) porque van a limitar su peso en la cámara.

Las enmiendas fueron aprobadas por la práctica totalidad de partidos restantes, tanto de la coalición gubernamental como de la oposición, tras un retraso de varias horas motivado por la presencia en masa de los diputados del PJD que hicieron caso omiso de las medidas de limitación de aforo por la covid, aunque finalmente no pudieron evitar el resultado.

Entre las principales enmiendas figura la eliminación de la barrera electoral (antes fijada en un 3 % para las legislativas), pero es la revisión del cociente electoral la que causó un tenso y largo debate en la sesión plenaria de la Cámara de Representantes (baja) celebrada en la noche del viernes al sábado.

Marruecos ha adoptado desde 2002 un sistema basado en la representación proporcional por listas electorales con métodos del "resto mayor" que se calculaba a partir de los votos válidos.

A partir de ahora, el cociente electoral se calculará a partir de las listas de electores inscritos, hayan votado o no, lo que puede arrojar grandes diferencias de resultados teniendo en cuenta que en 2016 hubo 5,8 millones de votos válidos de un censo de 15,7 millones

En otras palabras, cuanto más alto es el cociente electoral, menos posibilidad tiene cualquier partido para alcanzarlo, lo que se traduce en la práctica en un reparto de escaños entre todos los partidos, incluidos los muy minoritarios.

Los expertos consultados por Efe coinciden en que es un método nuevo que no tiene precedentes en el mundo, y que se traducirá en una atomización del parlamento y el debilitamiento de los partidos mayoritarios, y particularmente el PJD, el más votado en todas las citas electorales de la pasada década.

El profesor universitario de Derecho Constitucional, Ahmed El Bouz, deploró en declaraciones a Efe que la nueva reforma acabará con el progreso que consiguió Marruecos desde 2002 hacia una racionalización de la vida política: "Ahora regresamos al punto de partida con una dispersión del mapa político", dijo.

"El objetivo principal de estas medidas es aumentar el grado de certeza en cuanto a los resultados, y controlar las reglas del juego, pero eso acabará con el principio de competitividad", lamentó por su parte Mohamed Masbah, director del Moroccan Institute for Policy Analysis (Mipa), quien comparó la medida a una especie de "fraude electoral".

¿FIN DE LA DÉCADA DE CRECIMIENTO PARA LOS ISLAMISTAS?

La reforma provocó un enfrentamiento polarizado entre casi todos los partidos políticos y el islamista PJD, que ve la medida como un medio de restringir su peso electoral.

En las últimas legislativas de octubre de 2016, la formación islamista obtuvo 125 escaños de un total de 395 en la cámara baja -18 escaños más que en la legislatura anterior-, al tiempo que reforzaba su representatividad en las grandes ciudades del país.

Sin embargo, el crecimiento en votos y escaños ha ido paralelo a una merma de poder en el Ejecutivo: si en 2011 el PJD, además de la presidencia del Gobierno estaba al frente de ministerios estratégicos como Justicia y Exteriores, en 2016 quedó fuera de los ministerios más importantes al tener que repartirlos con una heterogénea coalición de cinco partidos que le fue impuesta en unas duras negociaciones.

Con las nuevas leyes electorales, es imposible que el PJD siga creciendo, y de hecho se arriesga a perder más de cuarenta escaños.

En declaraciones al portal de su partido, el vicesecretario general del PJD, Slimane el Omrani, indicó que estas reformas han sido aprobadas "para cerrar el paso" al liderazgo de su partido.

Frente al PJD, el resto de partidos defienden la nueva reforma porque -dicen- garantizará una igualdad de oportunidades y un pluralismo en la institución legislativa, y aquí cabe incluso el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) que fue segundo en los comicios de 2016 y que también se verá perjudicado con el nuevo cociente electoral.

La aprobación de estas leyes constituye una etapa fundamental para la organización de este "año electoral" en el que coinciden las legislativas con las municipales y regionales a partir del otoño y de las que saldrá un gobierno que gestione la pospandemia.

Fatima Zohra Bouaziz