EFEKumrovec (Croacia)

Miles de ciudadanos de países de la desaparecida Yugoslavia festejaron este sábado el 130 aniversario del nacimiento del fundador de ese país, el líder partisano contra los nazis y luego dictador comunista Josip Broz "Tito" (1892-1980).

Como cada año, ciudadanos de Bosnia-Herzegovina, Serbia, Macedonia, Eslovenia, Montenegro y Croacia han acudido a la localidad croata de Kumrovec, donde Tito nació en mayo de 1892.

Aunque aún son muchos quienes han acudido, vistiendo gorras de los antiguos partisanos, camisetas con su rostro y cantando canciones, los 6.000 asistentes de los que informaron las autoridades locales son muchos menos que los de ediciones anteriores.

Muchos son gente joven, que no había nacido siquiera cuando Tito murió o que no pueden recordar un régimen del que sí han escuchado hablar mucho a sus padres.

La fiesta no pudo celebrarse ni en 2020 ni en 2021 debido a la pandemia de la covid-19.

FASCINACIÓN POR EL PASADO

Esta fascinación por el pasado es uno de los pocos motivos que todavía une en un festejo común a los pueblos de la antigua Yugoslavia, ente los que continúan las tensas relaciones tres décadas después de la sangrienta desintegración de aquel país formado por seis repúblicas y dos regiones autónomas.

En el encuentro abundan los puestos donde se venden los más diversos productos en honor a Tito: llaveros, imanes para refrigeradores, bolígrafos, estatuillas, ceniceros, botellas de vinos y aguardientes locales, así como antigüedades de su época como libros, broches y ordenes, banderas y piezas de uniformes de partisanos o de los "pioneros de Tito", los grupos infantiles de la época.

"Fue un extraordinario líder antifascista y el único que dijo no a Stalin" y uno de los fundadores del movimiento de los no alineados", valora para Efe Vili, un vecino de Zagreb que con sus 40 años no llegó a vivir bajo la dictadura de Tito.

"TRANSFORMÓ YUGOSLAVIA"

Otros destacan que Tito reconcilió a las etnias balcánicas y preservó la paz durante décadas.

"Hoy todos se odian", lamenta al respecto la bosnia Selma.

"Transformó Yugoslavia, de un país agrícola a uno industrial", señala el esloveno Igor, quien asegura que "la autogestión obrera que él introdujo será la clave del futuro".

"Era la única época en la que los trabajadores gozaban de sus derechos", destacó el bosnio Elvir.

Pero lo que más se echa de menos es la estabilidad económica de su tiempo.

"Recordamos con él tiempos mejores y más seguros. Todos podían veranear, viajar, la educación, el seguro médico, todo era gratis" añora Vladimir, un chico de 22 años procedente de Belgrado, un recuerdo en que coinciden muchos de los asistentes a la celebración de hoy.

UTOPÍA RETROSPECTIVA

"Se trata de una utopía retrospectiva, que no habla tanto del pasado idealizado sino de lo que falta en la actualidad", explica a Efe por teléfono el sociólogo esloveno Mitja Velikonja, autor del estudio "Titostálgia, nostalgia por Josip Broz".

Los admiradores de Tito minimizan el carácter totalitario y represivo de su gobierno, las ejecuciones sin juicio al término de la II Guerra, los procesos políticos y el culto a la personalidad.

Según las encuestas, una gran mayoría de los habitantes de la región ve a Tito como un personaje positivo, incluso para muchos el mejor de la historia local.

FIGURA INTERNACIONAL

"A sus exequias acudieron 209 delegaciones de 127 países, entre ellos 31 presidentes, cuatro reyes, seis príncipes, 22 primeros ministros, 11 presidentes de Parlamentos", destacó hoy en su discurso Vilma Vlacic, de la asociación "Josip Broz Tito".

En comparación, a los funerales en 1999 del primer presidente de Croacia, Franjo Tudjman, sólo acudieron un presidente y cuatro primeros ministros, mientras que el primer presidente electo de Serbia, Slobodan Milosevic, murió en 2006 en prisión, acusado de crímenes de guerra y genocidio.

TITOSTALGIA CONTRA LA GUERRA

"La 'titostalgia' puede entenderse como una protesta contra los acontecimientos catastróficos que siguieron a la muerte de Tito: la guerra, las matanzas, la pobreza", señaló el sociólogo Velikonja.

Pese a esa idealización del pasado, la nostalgia por el régimen de Tito, desde 1945 hasta su muerte en 1980, no es masiva en los países que formaron Yugoslavia hasta comienzos de la década de 1990.

Su casa natal es visitada anualmente por hasta 100.000 personas, cinco veces más que la del primer presidente de la Croacia independiente, Franjo Tudjman.

Conmemoraciones similares se celebran en otras partes de la antigua Yugoslavia y existen numerosos sitios en su memoria en Instagram y Facebook, y la prensa balcánica no deja de publicar curiosidades y anécdotas de su vida privada, sobre sus mujeres, amantes y platos preferidos.

Vesna Bernardic