EFEEl Cairo

El emir de Kuwait, Sabah al Ahmad al Sabah, murió este martes a los 91 años de edad en Estados Unidos, dejando a su hermanastro Nawaf al Ahmad al Jaber al Sabah el testigo del papel de mediador en el golfo Pérsico y el mundo árabe, donde tantas veces intercedió para resolver conflictos.

Primero, la Corte Real anunció su defunción a través de la televisión oficial y unas horas después el Consejo de Ministros informó de que se había producido a las 04.00 hora local de Kuwait (01.00 GMT).

Poco antes del anuncio oficial, la televisión del reino había suspendido la emisión normal y empezado a transmitir versos del Corán, lo cual hizo temer lo peor debido a que el emir llevaba unos dos meses hospitalizado en EE.UU. recibiendo tratamiento médico por una dolencia desconocida.

LUTO EN KUWAIT

"Con gran tristeza y pena, anunciamos al pueblo de Kuwait, a las naciones árabes y musulmanas, y a todos los pueblos amigos del mundo, la muerte del emir del Estado de Kuwait que se trasladó al lado de Dios", afirmó el ministro de asuntos de la Corte Real, Ali Jarrah al Sabah.

Mientras, el Consejo de Ministros decretó 40 días de luto nacional por "la muerte del padre piadoso, custodio de la trayectoria y líder del trabajo humanitario" de Kuwait.

El gabinete confirmó que el sucesor en el trono de Al Sabah sería el príncipe heredero, Nawaf, despejando las dudas sobre posibles pugnas por el poder en el seno de la familia real.

El ministro de Interior y vicepresidente del Consejo de Ministros, Anas Jaled al Saleh, fue el encargado de anunciar por la televisión oficial el nombramiento del nuevo emir "conforme a los artículos de la Constitución".

Nawaf era el viceemir y príncipe heredero desde que Al Sabah ascendió al trono en 2006, y asumió algunas de las funciones del ahora difunto monarca cuando éste fue hospitalizado y se sometió a una operación "con éxito" en el reino a mediados del pasado de julio.

La Corte nunca ha hecho públicas las dolencias que afligían al monarca, que había sufrido en los pasados años varias crisis de salud y cuyo aspecto se fue deteriorando con el paso del tiempo, a pesar de que nunca renunció a su papel de mediador.

EL MUNDO ÁRABE LLORA A UN "LÍDER"

Varios jefes de Estado árabes, así como organismos regionales, lamentaron la muerte de Al Sabah, que se fue sin lograr solucionar el conflicto que desde 2017 divide a sus vecinos: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, por un lado, y Catar por otro.

Los dirigentes de esos países ofrecieron sus condolencias y varios Estados árabes, incluido Egipto, declararon días de luto nacional y que las banderas ondeen a media asta en honor al emir fallecido.

"Lamentamos con gran tristeza y pena la muerte de Sabah al Ahmad al Sabah (...) por lo cual las naciones árabes e islámicas han perdido a uno de sus líderes y hombres más preciados", afirmó el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, a través de las redes sociales.

También el rey de Jordania, Abdalá II, lamentó la "pérdida de un hermano mayor y un líder sabio", según la agencia oficial de noticias Petra.

La Liga Árabe también calificó al emir en un comunicado como "un líder icónico que se caracterizó por su sabiduría y compromiso con el diálogo como forma de resolver los problemas".

¿CONTINUIDAD?

Todo apunta a que el hermanastro de Al Sabah, de 83 años de edad, dará continuidad a la política adoptada por el difunto emir en los pasados 14 años, en los que trató de situarse al margen de las disputas entre suníes y chiíes, y se reconcilió con Irak después de la guerra que les enfrentó en los años 90.

Sin embargo, el nuevo jefe de Estado se enfrenta a varios retos, además de mantener una difícil neutralidad en el golfo Pérsico, la crisis económica por los efectos de la pandemia del coronavirus y la bajada de los precios del petróleo, siendo Kuwait el quinto país por reservas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).