EFETrípoli

Al menos siete civiles, cinco de ellos trabajadores extranjeros, murieron hoy en un ataque aéreo en el sur de Trípoli atribuido a la aviación de Emiratos Árabes Unidos (EAU) aliada con el general Jalifa Hafter, hombre fuerte de Libia, informaron fuentes próximas al gobierno sostenido por la ONU en la capital norteafricana.

Según las mismas, los civiles trabajaban en una fábrica de galletas situada en la localidad de Wadi Rabie, uno de las poblaciones del cinturón sur de Trípoli escenario de combates y bombardeos diarios desde que hace seis meses Hafter emprendiera una ofensiva para conquistar el capital.

Entre las víctimas mortales hay dos ciudadanos libios y cinco trabajadores extranjeros de Bangladés, Sudán y Níger, mientras que cerca de una veintena de operarios más resultaron heridos de diversa consideración explicaron fuentes médicas.

Una fuente militar aseguró a Efe, por su parte, que la operación fue obra "de drones procedentes de Emiratos Árabes Unidos", una acusación sobre la que Dubai no se ha pronunciado.

El mariscal, cuyas tropas controlan la mayor parte de Libia y todos los yacimientos petroleros, lanzó el pasado 4 de abril una ofensiva para tratar de conquistar la capital con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de visita oficial en la capital, en un claro mensaje a la comunidad internacional.

Desde entonces, han muerto cerca de un millar y medio de personas - entre milicianos y civiles - más de 5.000 han resultado heridas, y en torno a 100.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares y convertirse en refugiados internos.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que hace ocho años la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los heterogéneos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

En la actualidad cuenta con dos gobiernos: uno en el este tutelado por Hafter y otro llamado de Acuerdo Nacional (GNA), cuya autoridad se reduce a Trípoli y está sostenido por la ONU.

De la división sacan beneficios numerosas milicias y grupos mafiosos dedicados al contrabando de armas, alimentos, combustible y de personas, verdadero motor de la destruida economía nacional.