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Los principales líderes políticos españoles reafirmaron este miércoles su objetivo de no querer que se celebren nuevas elecciones, pero ninguno dio pasos para romper el bloqueo político que impide formar gobierno desde las elecciones de abril.

El presidente del Gobierno en funciones, el socialista Pedro Sánchez, y el líder izquierdista Pablo Iglesias, en cuyas manos está la principal posibilidad de acuerdo, siguen enrocados en sus diferencias, mientras que los partidos de centroderecha rechazan una abstención que permita un nuevo Ejecutivo de Sánchez.

El debate político celebrado hoy en el Congreso, oficialmente para discutir los resultados de las últimas cumbres de la Unión Europea, mostró de nuevo las fuertes diferencias de fondo entre los grandes partidos políticos, discrepancias que las palabras constructivas no pueden tapar.

Pedro Sánchez aseguró que no quiere nuevas elecciones y que trabajará "hasta el último segundo" para evitarlo.

Para ello, pidió a la formación izquierdista Unidas Podemos (UP) que considere la oferta socialista de un acuerdo de programa en un Ejecutivo monocolor socialista, algo que ese partido rechaza porque insiste en formar un Gobierno de coalición.

Pero Sánchez, que tiene el apoyo de las encuestas favorables en caso de una repetición electoral, insistió en su rechazo a la coalición y también en no querer mantener una reunión personal con Pablo Iglesias, el líder de Podemos.

Iglesias, por su parte, aseguró que no piensa tirar la toalla, y volvió a pedir a Sánchez tratar de llegar a un acuerdo, aunque no sea satisfactorio para ninguna de las dos partes, para evitar nuevas elecciones.

También solicitó al líder socialista una reunión, ya que considera que "hay una posibilidad" de acuerdo si ambos dirigentes mantienen un encuentro personal.

Iglesias pidió buscar ese acuerdo sobre la propuesta socialista de coalición que Podemos rechazó en julio por insuficiente, y que ofrecía a Podemos una vicepresidencia del Gobierno y tres ministerios.

"Le vuelvo a tender la mano", insistió el dirigente izquierdista, quien recordó que el Partido Socialista (PSOE) y UP han formado en los últimos meses gobiernos de coalición en seis regiones españolas.

Este intercambio se produjo después de que delegaciones de PSOE y UP mantuvieran ayer, lunes, una reunión en la que no registraron avances y volvieron a reprocharse públicamente del bloqueo y a culparse de la posibilidad de que pueda haber nuevas elecciones.

El debate comenzó con una nueva petición de Sánchez a todos los partidos de la oposición para que pongan fin al bloqueo que sufre la vida política del país, más de cuatro meses después de las elecciones de abril, y "permitan que se constituya un gobierno progresista".

Las elecciones de abril pasado dieron una holgada victoria al PSOE, pero insuficiente para formar gobierno por sí mismo (123 diputados de un total de 350), por lo que precisa del apoyo o la abstención de otros grupos.

En el bloque del centroderecha, al que Sánchez ha pedido la abstención, el líder socialista volvió a cosechar, una vez más, la negativa del conservador Partido Popular (PP) y del liberal Ciudadanos (C's), por mucho que ambos partidos insistieron en rechazar la posibilidad de que haya nuevas elecciones.

El presidente del PP, Pablo Casado, respondió a Sánchez que "España no merece unas nuevas elecciones" pero "tampoco un presidente como usted".

Y el líder de C's, Albert Rivera, aseguró que no pueden apoyar a Sánchez, ni siquiera con una abstención, porque "es usted un peligro" para el país.

Si los partidos políticos españoles no logran un acuerdo que permita nombrar antes del 23 de septiembre a Pedro Sánchez (único líder con posibilidades matemáticas) para un nuevo mandato como jefe del Gobierno, ese día se convocarían de forma automática nuevas elecciones legislativas, que tendrían lugar el 10 de noviembre.

Si se llegan a celebrar, esas elecciones serían las cuartas que celebra España en menos de cuatro años, después de que los comicios de diciembre de 2015 vieron la emergencia de nuevos partidos que han generado parlamentos más diversos que pusieron fin al tradicional bipartidismo PSOE-PP, pero también generaron posibilidades más complicadas a la hora de formar mayorías estables.