EFEQuito

Ola Bini, el informático sueco procesado por intromisión informática en Ecuador y amigo de Julian Assange, teme que la decisión de la Fiscalía sueca de cerrar la investigación preliminar por violación contra el fundador de WikiLeaks solo sirva para acelerar su extradición a EE.UU.

"Creo que es muy bueno que hayan retirado los cargos, pero por otro lado, no puedo evitar sospechar que esto facilita que EE.UU. pueda extraditarlo", manifestó a Efe Bini, cuyo caso está pendiente de juicio.

El desarrollador sueco, que conoce personalmente a Assange desde 2013, cuando comenzó a visitarlo periódicamente en la Embajada de Ecuador en Londres, argumentó que la decisión de la Justicia de su país allana el camino a que lo extraditen a EE.UU.

"Si los cargos suecos siguieran en pie, como ocurrieron con anterioridad a los estadounidenses, y si se tiene en cuenta que los acuerdos de extradición británicos dan preferencia al tiempo y en el caso de que los suecos buscaran la extradición, esta tendría que resolverse antes que la de Estados Unidos", señaló.

Y apuntó a que Suecia "podría estar buscando ser amable con EE.UU., aunque no lo sabemos".

Bini fue acusado en agosto de un delito de "intromisión", tipificado en el artículo 234 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) ecuatoriano, por el "acceso no consentido a un sistema informático, telemático o de telecomunicaciones".

El informático sueco fue detenido en el aeropuerto de Quito cuando se disponía a viajar a Japón el pasado 11 de abril, el mismo día en que Ecuador retiró el asilo a Assange. En un primer momento las autoridades ecuatorianas apuntaron a que podría ser autor de espionaje y piratería cibernética.

Bini estuvo 70 días en prisión preventiva y en la actualidad cumple medidas cautelares como la presentación ante sede fiscal todos los viernes, a la espera de que su caso finalmente sea dilucidado por un juez.

La Fiscalía sueca anunció este martes el cierre de la investigación preliminar por violación contra el fundador del portal WikiLeaks, por el debilitamiento de las evidencias y la falta de base para una acusación.

La Justicia sueca rechazó en junio la petición de emitir una orden de arresto europea al considerar que no sería proporcionado, ya que es suficiente con una de investigación en materia penal.

Sin embargo, la Fiscalía continuó con sus pesquisas e interrogó a siete testigos acerca de un delito que prescribía en agosto de 2020.

Assange fue condenado en mayo por un tribunal británico a cincuenta semanas de cárcel por violar las condiciones de libertad condicional en 2012 y afronta en febrero un juicio de extradición a Estados Unidos, en el que se arriesga a una pena de hasta 175 años por cargos como espionaje y publicación de documentos clasificados.

La Fiscalía sueca emitió en noviembre de 2010 una orden de arresto europea contra Assange, detenido un mes después en Londres, y a partir de ahí comenzó un proceso judicial que culminó en junio de 2012, cuando el Supremo reafirmó la extradición a Suecia y el activista se refugió en la embajada ecuatoriana.

La fiscal sueca había ordenado en mayo reabrir el caso (iniciado en 2010 y cerrado en 2017), después de que Assange fuera arrestado en la embajada de Ecuador en Londres tras retirarle Quito el asilo.

El pasado junio, el exministro de Interior y actual titular de Economía británico, Sajid Javid, firmó una orden para permitir que Assange sea entregado a Washington, que le reclama por cargos que pueden suponer una condena de hasta 170 años de prisión.