EFESeúl

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, se desplazará en avión hasta Corea del Norte para asistir a la cumbre que celebrará con el líder norteño, Kim Jong-un, en Pionyang la semana próxima, informó hoy la oficina presidencial de Seúl.

Representantes de las dos Coreas adoptaron hoy esta decisión en una reunión celebrada en la frontera entre los dos países para concretar los detalles de protocolo y seguridad de la cumbre, según explicó un portavoz del Ejecutivo sureño.

De este modo, Moon aterrizará en el aeropuerto de Sunan en Pionyang, al igual que hizo el expresidente surcoreano Kim Dae-jung en 2000 para acudir a la primera cumbre intercoeana de la historia, celebrada también en la capital norteña.

El sucesor de Kim, Roh Moon-hyon, cruzó a pie la frontera para dirigirse después en coche a Pionyang, donde tuvo lugar la segunda cumbre intercoreana en 2007.

Una avanzadilla de delegados surcoreanos hará precisamente eso el domingo, cruzar por tierra la frontera que divide ambos países, para dirigirse a Pionyang y ultimar los preparativos de la cita.

A su vez, el portavoz presidencial surcoreano explicó que ambas partes acordaron hoy mantener el número total de integrantes de la delegación de Seúl que viajará a Pionyang por debajo de 200.

Se da por hecho que importantes figuras del gobernante Partido Democrático y del mundo empresarial surcoreano (como el nuevo presidente de la formación, Lee Hae-chan, o el presidente de facto del grupo Samsung, Lee Jae-yong) serán incluidos en esta lista para acompañar a Moon a Pionyang.

Se espera que la cumbre que celebrarán Moon y Kim, la tercera este año, permita desbloquear el diálogo entre el régimen y Washington para la desnuclearización de la península.

Corea del Norte ha venido demandado avances en la firma de un tratado de paz que ponga fin al estado de guerra que técnicamente se mantiene en la península a cambio de ejecutar los pasos concretos para desmantelar su arsenal que le exige la Casa Blanca.

Washington, por su parte, ha dado a entender que necesita más garantías (que Pionyang permita, por ejemplo, la entrada de inspectores o revele sus inventarios armamentísticos) antes de comenzar a trazar un acuerdo de paz y de levantamiento de sanciones sobre el régimen.