EFELisboa

Las reuniones que mantendrán en las próximas horas los líderes de las formaciones de la izquierda de Portugal serán decisivas, ya que si tumban los Presupuestos Generales que se votan el martes en el Parlamento luso el país estará abocado a elecciones anticipadas.

La situación es la siguiente: el Gobierno del Partido Socialista tiene 108 de los 230 diputados y necesita que Bloque Izquierda (BE), con 18 escaños, se abstenga, o que haga lo propio el Partido Comunista de Portugal (PCP), una coalición con 12 escaños, entre ellos los dos diputados de Los Verdes.

De momento, el primer ministro de Portugal, António Costa, que ayer sábado se reunió con los líderes del BE y PCP, Catarina Martins y Jerónimos de Sousa, respectivamente, no ha logrado desbloquear la situación.

En la última semana, el PS han lanzado diferentes mensajes para demostrar que su borrador presupuestario ha virado aún más a la izquierda, con medidas como que el salario mínimo aumentará 40 euros durante el próximo año y que en 2025 fuera de 850 euros, además de un mayor esfuerzo para los transportes públicos y apoyo a las pequeñas empresas.

Sin embargo, el BE consideró ayer sábado que sus exigencias no han sido atendidas y su Comisión Política propondrá hoy a la Mesa Nacional del partido votar en contra el próximo martes.

Eso sí, esta formación de izquierdas no quiere dar nada por cerrado y deja abierta la puerta al PS hasta el mismo día de la votación.

Por su parte, el PCP aún no se ha pronunciado tras la reunión de ayer y ha preferido guardar silencio hasta que sus órganos internos decidan la opción de voto.

En las próximas horas será el Comité Central del PCP quien decida el signo del voto y mañana lunes Jerónimo de Sousa ofrecerá una rueda de prensa para desvelar cómo votarán.

¿FIN DE LA GERINGONÇA?

Tras las elecciones de 2015, PCP y BE apoyaron la candidatura socialista de António Costa para que gobernara, por lo que tumbaron la mayoría simple que obtuvo el PSD (centroderecha).

Un pacto que entonces fue calificado como "Geringonça" y que permitió la vuelta al poder de la izquierda.

En los comicios de 2019, Costa aprovechó el tirón y logró imponerse con mayoría simple (108 escaños) al PSD (79), por lo que fue investido primer ministro con la anuencia de las formaciones de izquierda, BE y PCP.

No hubo un pacto de Gobierno, sino que, como ya advirtieron, la legislatura se centraría en la negociación constante.

Los primeros presupuestos los sacó adelante con la abstención del PCP, mientras que el BE ya votó en contra hace un año.

Ahora, el Gobierno luso vuelve a tener encima "la espada de Damocles", ya que si las negociaciones no llegan a buen puerto, todo apunta a que habrá elecciones anticipadas.

En las últimas horas, el presidente de Portugal, Marcelo rebelo de Sousa, ha intensificado su discurso para que los partidos de izquierda se pongan de acuerdo y ha advertido de que un pacto ahorraría "muchos costes, muchos problemas y algunas preocupaciones".

Marcelo ha recordado que estos presupuestos son especialmente relevantes, ya que entre el ejercicio en curso y 2022 Portugal recibirá una inyección de 9.700 millones de euros del Fondo de Recuperación de la Unión Europea (UE).