EFELisboa

Portugal vive hoy la jornada de reflexión previa a las elecciones legislativas del domingo, para las que los sondeos prevén una reñida batalla entre derecha e izquierda que dificultará la gobernabilidad del país y con la amenaza de la elevada abstención debido a la pandemia.

Después de meses en los que el Partido Socialista del primer ministro António Costa se perfilaba como claro favorito, las encuestas han girado esta última semana hacia el empate técnico y dan esperanza a los conservadores de Rui Rio (PSD, centroderecha).

Todos los escenarios están abiertos, desde una nueva "geringonça" de izquierdas hasta una de derechas, como reconoció en el cierre de campaña el propio Rio, pero tampoco se descarta un "pacto de caballeros" -que no de gobierno- entre PS y PSD si a ninguno le salen las cuentas.

Más de 10,8 millones de electores están llamados a las urnas este domingo, donde el elevado número de indecisos -que se estima en torno al 11 % del censo- y el voto de los confinados -ya son más de un millón- mantienen la expectación ante los comicios.

CONTRA LA ABSTENCIÓN

Con el silencio de los 21 candidatos que se presentan, como marca la ley electoral en jornada de reflexión, la atención de este sábado se ha centrado en el presidente, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que ha hecho un apelo a votar sin miedo por la pandemia.

"Sé que pandemia, cansancio, conformismo y otras razones del foro íntimo son, para muchos, argumentos para elegir no elegir. Pero en estas elecciones tan diferentes, en un tiempo tan diferente y exigente, votar es también una manera de decir que estamos vivos", dijo en un mensaje televisado en la víspera electoral.

Rebelo de Sousa llamó a votar "sin temores y sin inhibiciones" en unas elecciones que precederán a años decisivos para el país, con la salida de la pandemia y la reconstrucción social y económica, marcados también por desafíos europeos y tensión internacional.

El fantasma de la abstención planea sobre la votación de este domingo, después de que en las últimas legislativas (2019) alcanzase el 51 %. En las presidenciales de hace un año, con el país confinado, superó el 60 %.

Las llamadas al voto también han llegado por parte de la autoridad electoral, que asegura que están garantizadas todas las condiciones para que el derecho al voto se pueda ejercer con "absoluta seguridad" pese a los récords de contagios registrados esta semana -más de 60.000 diarios-.

"No quedan dudas de que votar es seguro, por lo que no hay justificación para que cualquier ciudadano deje de votar por miedo por su salud", consideró este sábado la Comisión Nacional de Elecciones.

EL ROMPECABEZAS DE LA GOBERNABILIDAD

Cuadrar el rompecabezas que salga de las urnas para garantizar la gobernabilidad parece ser el gran desafío tras este domingo, cita con las urnas tras un adelanto electoral forzado por el fracaso del Presupuesto para 2022 del Gobierno socialista de Costa, que se quedó solo en el Parlamento.

A pesar de que sus antiguos socios de la "geringonça", el Bloco de Esquerda y los comunistas, votaron en contra de ese guión financiero, no se descarta una reedición del pacto que permitió a Costa gobernar una primera legislatura de cuatro años sin sobresaltos.

No es el único escenario posible. Tampoco se descarta una victoria de los conservadores del PSD, que se abrió a probar su propia "geringonça" con los partidos de derecha.

"António Costa enseñó que se puede hacer diferente", afirmó Rui Rio en su última entrevista en la noche del viernes.

Aunque Rio se enfrenta a un dilema: los sondeos auguran que será imposible para el PSD formar un gobierno sin contar con el ultraderechista Chega.

La igualdad en las encuestas resucitó otra opción si no cuadran los números, un "pacto de caballeros" entre PS y PSD que permita gobernar al partido más votado sin que el otro se interponga en su camino.

La última palabra la tendrán los portugueses este domingo.

Paula Fernández