EFESanto Domingo

República Dominicana y China sellaron hoy las relaciones diplomáticas que establecieron el 1 de mayo pasado, en el marco de la visita realizada por el canciller chino, Wang Yi, quien inauguró la primera embajada de su país en Santo Domingo, y se reunió con el presidente Danilo Medina.

En la inauguración de la embajada, Yi calificó de histórico el establecimiento de las relaciones bilaterales y recordó que ambas naciones establecieron mutuamente en la década de los 90 del siglo pasado oficinas de desarrollo social y "veinte años después la República Dominicana ha pasado a ser el principal socio comercial de China en la región caribeña".

Posteriormente, se trasladó al Palacio Nacional, donde se entrevistó con Medina, y ambos conversaron "sobre diversos temas de interés común para ambas naciones", según un comunicado de la Presidencia.

Vargas y Yi firmaron un memorándum de entendimiento con el objetivo de fortalecer el intercambio y la cooperación y, según un comunicado de la Cancillería dominicana, ambas delegaciones conversaron sobre la visita que hará Medina a China a finales del próximo octubre, y los posibles acuerdos que serían firmados en esa ocasión,

Asimismo, trataron asuntos relacionados al Consejo de Seguridad de la ONU, así como cuestiones relativas al comercio e inversión, cooperación y la promoción turística y cultural.

En una rueda de prensa, los dos cancilleres defendieron la decisión del país caribeño de establecer lazos con China y afirmaron que los proyectos y la colaboración que se ejecutarán en el futuro se realizarán bajo la base de la igualdad y el beneficio mutuo.

República Dominicana "como país independiente y soberano tiene todo el derecho de tomar decisiones soberanas sobre su política exterior de acuerdo con la carta de Naciones Unidas", subrayó Yi, mientras que Vargas señaló que "lo que representa China para el pueblo dominicano es muy importante".

Vargas agregó que la nación asiática es la segunda economía del mundo, y confió en que los indicadores económicos entre ambas naciones mejoren "en el corto, mediano y largo plazo".

Yi, que visita el país en el marco de una gira que le llevará por Guyana, Surinam y Estados Unidos, señaló que con la decisión de romper con Taiwán, la nación caribeña lo que hace es "defender el principio de una sola China y el mantenimiento de la paz en el Estrecho de Taiwán", al tiempo que acusó al gobierno taiwanés del deterioro de los lazos entre las dos naciones asiáticas.

Por otro lado, Yi favoreció que el país flexibilice los requisitos para la concesión de visas a sus compatriotas para que visiten la República Dominicana, que tiene en el turismo su principal fuente de ingresos.

Aunque la República Dominicana y China no tenían relaciones diplomáticas, el intercambio comercial entre ambos ronda los 2.000 millones de dólares.

Datos del Centro de Exportación e Inversión local indican que en el período 2012-2016 las exportaciones dominicanas a China ascendieron a 1.311,67 millones de dólares frente a los 6.473,43 millones de dólares que totalizaron las importaciones.

El canciller Vargas señaló que con el memorándum firmado con su par chino "se establecen las consultas periódicas para la revisión de la agenda bilateral" y consideró que es el primer paso "hacia la materialización de un programa de trabajo conjunto y efectivo, que vaya acorde con nuestros objetivos pautados", según el comunicado.

A la vez, confió en que "juntos podamos emprender acciones en pro del desarrollo de la paz y la seguridad internacional", desde el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el país caribeño ocupará un puesto no permanente a partir de enero.

La visita de Yi se produce después de que el pasado 7 de septiembre el Departamento de Estado estadounidense llamara a consultas a sus representantes diplomáticos en El Salvador, Panamá y República Dominicana, ante las decisiones de esos países de dejar de reconocer a Taiwán y establecer relaciones con China.

En una recepción anoche en Santo Domingo, la embajadora estadounidense, Robin Bernstein, dijo, sin mencionar a China, que "sin duda alguna, respetamos su derecho soberano a determinar sus relaciones, pero esperamos que esas decisiones se tomen con una visión clara hacia el futuro y reconociendo cómo esas decisiones afectan a sus socios, su gente, y su soberanía".