EFEJerusalén

La frágil tregua entre Israel y la Yihad Islámica se mantuvo este viernes, a pesar de algunas violaciones desde Gaza, un alto el fuego que puso fin a la última escalada de violencia, y hoy se decidió suspender las protestas semanales en la franja.

Hasta en tres ocasiones milicianos lanzaron desde Gaza, sin reivindicar la autoría, cohetes este jueves después de declararse el alto el fuego, la última de las cuales fue respondida por la aviación israelí contra objetivos militares de la Yihad Islámica.

Pese a la fragilidad, la tregua se ha mantenido durante el viernes y la llamada comisión de la Marcha del Retorno, que engloba a todas las facciones palestinas, suspendió las protestas semanales que se organizan en la línea divisoria con Israel "por la tensión".

Una de las exigencias de la Yihad Islámica para el acuerdo, mediado por Egipto y Naciones Unidas, era que "se dejara de abrir fuego contra los manifestantes de estas protestas", en las que han muerto más de 300 palestinos desde marzo de 2018.

Además, pedían el fin de los "asesinatos selectivos" y el alivio del bloqueo que vive la franja desde que el movimiento islamista Hamás se hiciera con el control del enclave en 2007.

Hamás informó de que uno de sus milicianos falleció hoy a causa de las heridas en uno de los bombardeos israelíes de represalia, lo que eleva la cifra de víctimas mortales en esta reciente escalada a 35.

Del total de muertos en dos días de hostilidades, al menos catorce eran civiles, entre ellos tres mujeres y ocho menores.

Uno de los bombardeos impactó en dos viviendas que mató a ocho miembros de una familia, cinco de ellos niños, sobre lo que el Ejército de Israel dijo hoy que está revisando los hechos.

"Según la información disponible en el momento del bombardeo no había ningún civil (...) El Ejército está investigando el 'daño' causado", declaró hoy una portavoz a Efe.

La escalada comenzó el martes por un ataque selectivo israelí que mató a Bahaa al Ata, líder del brazo armado de la Yihad Islámica, y a su mujer en su casa.

El grupo islamista, segundo en número de milicianos en el enclave después de Hamás, comenzó entonces el lanzamiento masivo de más de 460 proyectiles, ante lo que Israel respondió con bombardeos contra sus objetivos militares: fábricas de proyectiles, almacenes y centros de operaciones.

La reciente escalada es la undécima desde que comenzaran las protestas en Gaza, en marzo de 2018, y la primera en la que Hamás no ha intervenido de forma activa ni ha sido objetivo de los bombardeos israelíes de represalia.

Egipto y Naciones Unidas intensificaron su mediación en el pico de tensión de mayo entre Israel y Hamás para una tregua de larga duración y, desde entonces, se han producido lanzamientos de cohetes esporádicos no reivindicados por ningún grupo.

El portavoz del Ejército israelí, Jonathan Conricus, acusó a Al Ata, objetivo del ataque selectivo, de planear atentados y lo describió como "un obstáculo para la estabilidad y los diferentes acuerdos diplomáticos", en alusión a la relativa calma que se mantenía con Gaza.