EFEYuba

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, realizó hoy su primera visita oficial a Sudán del Sur, donde mantuvo una reunión con su homólogo sursudanés, Salva Kiir, en la que coincidieron en la importancia de llegar a un acuerdo sobre la gestión de la polémica presa que Adís Abeba está construyendo en el Nilo Azul.

En su primera visita desde que Sudán del Sur logró la independencia en 2011, Al Sisi se entrevistó hoy con Kiir en Yuba, donde ambos líderes abordaron asuntos de cooperación bilateral y el proceso de negociación de la polémica presa que Etiopía está construyendo en el Nilo y que Egipto considera una "amenaza" a su seguridad nacional.

En declaraciones a los periodistas al término de la reunión, el presidente egipcio dijo que ambos mandatarios destacaron la necesidad de que los países de la cuenca del Nilo lleguen a un acuerdo "legal y vinculante" para el llenado y la gestión de la presa, uno de los puntos más controvertidos en el enquistado proceso de negociaciones.

En un comunicado difundido por el portavoz de la Presidencia egipcia, se indicó que tanto Kiir como Al Sisi también discutieron formas para "fortalecer la cooperación entre los países de la cuenca del Nilo de una manera que alcance todos los intereses comunes de los países y evitar daños".

Por su parte, el mandatario sursudanés agradeció en otro comunicado la "disposición" de Egipto para brindar ayuda a Sudán del Sur, que se enfrenta a una severa crisis económica que amenaza el proceso de paz entre rebeldes y Gobierno pactado en 2018, y a otras emergencias humanitarias derivadas de un frágil sistema sanitario.

"Creemos que el liderazgo egipcio y los expertos egipcios pueden ayudarnos a implementar proyectos de desarrollo", señaló Kiir en la nota.

El Gobierno de Al Sisi ha intentado recabar apoyos con éxito en los últimos meses de diversos países árabes y, más recientemente de naciones africanas, para dar un giro en las negociaciones sobre la polémica Gran Presa del Renacimiento Etíope, que enfrenta principalmente a El Cairo y a Adís Abeba, mientras que Jartum mantiene una postura más conciliadora.

Egipto, Etiopía y Sudán llevan implicados desde hace años en un complicado e intermitente proceso de negociación por el llenado de la presa, principalmente por el potencial impacto de la gigantesca infraestructura en el caudal del Nilo.

El proyecto se inició en 2011 y Egipto lo considera una "amenaza" a su seguridad nacional, ya que depende del Nilo para aproximadamente el 97 % de su riego y agua potable, mientras que Etiopía la considera estratégica para su desarrollo, tanto en términos de irrigación para su agricultura como en cuanto a la capacidad para producir electricidad, que podrá incluso exportar.