EFEColombo

Sri Lanka acudió a las urnas este sábado para elegir al presidente de la nación insular que, tras los atentados islamistas del pasado Domingo de Pascua, vio quebrar la frágil convivencia entre sus comunidades y el derrumbe de su economía que depende en gran medida del turismo.

Las centros de votación abrieron para los casi 16 millones de electores a las 7.00 horas (01.0 GMT) el sábado y cerraron tal como estaba previsto a las 17.00 (11:00 GMT), informó a la prensa la Comisión Electoral de Sri Lanka.

Aunque hay 35 candidatos, los favoritos para llegar a la recta final son el hermano del expresidente Mahinda Rajapaksa y ex secretario de Defensa, Gotabaya Rajapaksa, y el hijo del asesinado presidente Ranasinghe Premadasa, Sajith Premadasa.

Después del cierre de los colegios, la autoridad electoral informó del inició inmediato del proceso de escrutinio.

Los resultados podrían ser anunciados entre la tarde del domingo y la tarde del lunes, aseguró el presidente del órgano electoral, Mahinda Deshapriya.

"Queremos ser precisos, no tenemos prisas", añadió.

La organización independiente de observación Acción del Pueblo para Elecciones Libres y Justas (PAFFREL) estimó una alta afluencia de votantes en toda isla.

De acuerdo a estas estimaciones "hubo una participación de alrededor de 80% o 85 % de votantes en todo el país", aseguró la directora ejecutiva de PAFFREL, Rohana Hettiarachchi.

-SALPICADA POR LA VIOLENCIA-

Los observadores informaron de varios incidentes, algunos de ellos violentos, que enturbiaron la jornada en varios lugares del país, vinculados principalmente al Sri Lanka Podujana Peramuna (SLPP), la formación del candidato Gotabaya Rajapaksa.

Un reporte publicado por la organización no gubernamental Centro para Monitorización de Violencia Electoral (en inglés CMEV) contabilizó 196 incidencias, entre ellos, un ataque armado contra un convoy de autobuses que transportaba electores.

El incidente, en el que no se reportaron víctimas, ocurrió horas antes de que abriesen los centros de votación en el país, cuando un grupo de electores de la remota aldea de Thanthirimale, a 190 kilómetros de Colombo, era trasladado hasta los colegios más próximos, en el distrito vecino de Mannar.

"El grupo disparó y arrojó piedras contra dos autobuses", indicó a Efe el coordinador nacional del CMEV, Manjula Gajanayake.

Las zonas desde las que se trasladaban electores están principalmente pobladas por musulmanes y tamiles.

El reporte, que recoge incidencias denunciadas hasta el cierre de los centros, informó además de 61 actos de intimidación contra los electores, y 67 incidencias de campaña ilegal en diferentes partes del país.

Por su parte, el portavoz de la Policía, Ruwan Gunasekara, indicó a Efe que 26 personas fueron arrestadas durante el período de votación, varios de ellos por tomar fotografías a las boletas.

-BAJO LA SOMBRA DE LOS ATENTADO-

Sri Lanka llega a esta fecha bajo la sombra de los atentados del pasado 21 de abril en tres hoteles de lujo y tres iglesias en las que celebraban el Domingo de Resurrección, en los que murieron 269 personas y más de 400 resultaron heridas.

El Gobierno culpó de los atentados suicidas a un grupo yihadista local, mientras que el grupo del Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad.

Esto rompió con la frágil convivencia entre las comunidades minoritarias, hindú (15,5 % y principalmente tamil), musulmana (7,6 %) y cristiana (7,5 %) y la mayoría budista (69,3 % de la población y mayormente de etnia cingalesa).

En los días posteriores a los atentados suicidas, varias comunidades y tiendas propiedad de musulmanes fueron destruidas por turbas de personas que les acusan de los ataques.

La confrontación entre estas comunidades era una de las grandes preocupación de las autoridades.

Estos mismo eventos polarizaron estas elecciones, llevando a elegir entre Rajapaksa, recordado por dirigir una cruenta operación que puso fin a una larga guerra y que dejó también a miles de desaparecidos, o a Premadasa que se comprometió a garantizar el respeto a las comunidades.

-EL FIN DE LA ERA SIRISENA-

El presidente saliente, Maithripala Sirisena, que no logró conseguir el apoyo de los partidos para entrar en la liza, se dirigió al país poco después del cierre de los colegios para enumerar los logros de su gestión y subrayar los desafíos de su sucesor.

Sirisena admitió además que conflictos internos de su gobierno le impidieron cumplir muchas de las promesas con las que llegó al cargo.

"Habrá desafíos para el nuevo presidente, quienquiera que sea. El nuevo presidente debe llevar adelante las libertades democráticas que yo pude lograr", dijo el mandatario en un discurso a la nación.