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La región de Tokio y otras de las más pobladas del país decidieron hoy levantar a partir del próximo lunes las restricciones de horarios vigentes para bares y restaurantes, ante el continuado descenso de los contagios de coronavirus.

A pesar de que el estado de emergencia sanitaria terminó el pasado día 1, las principales regiones del país mantenían la recomendación de que bares y restaurantes dejaran de servir alcohol a las 20 horas y cerraran sus puertas a las 21, como medidas para evitar un repunte de las infecciones.

Este jueves, los Gobiernos del Área Metropolitana de Tokio y de las colindantes prefecturas de Saitama, Chiba y Kanagawa han decidido poner fin a esa limitación a partir del próximo lunes, tras consultarlo con el Ejecutivo central y el panel de expertos sanitarios que lo asesora.

La relajación de las restricciones será válida para todos los establecimientos que cuenten con un certificado por haber aplicado medidas preventivas de contagios, entre ellas limitar las mesas a un máximo de cuatro comensales a la vez o instalar mamparas protectoras.

Se permitirá no obstante a más comensales juntos si a la entrada del establecimiento presentan un certificado de vacunación.

Los contagios de coronavirus muestran una clara tendencia a la baja en Japón desde finales de agosto y después de que en ese mismo mes se registrara la peor ola de infecciones hasta la fecha, que dejó más de 25.000 casos diarios.

Desde inicios de octubre se han reportado menos de un millar de infecciones en todo el país, y este jueves las autoridades informaron de 323 nuevos casos, de los cuales 36 fueron registrados en Tokio.

El declive de la propagación del virus coincide con el avance de la campaña nacional de vacunación, dentro de la cual ya se ha inoculado de forma completa al 68,3 % de la población, y con una sola dosis al 76 %.

Japón nunca ha aplicado el confinamiento obligatorio de la población y ha centrado sus medidas anticontagios en restricciones sobre establecimientos comerciales y hosteleros, así como en la limitación del público en eventos multitudinarios y el blindaje de sus fronteras.

Desde comienzos de año, las autoridades niponas vetan la entrada a su territorio de turistas y no conceden nuevos visados para estancias de corta ni larga duración, y solo permiten el acceso al país a ciudadanos ya residentes que hayan salido temporalmente.