EFEPekín

El presidente de China, Xi Jinping, pidió aunar esfuerzos con su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, para "elevar la alianza estratégica integral a un nivel más alto" en el 45 aniversario del establecimiento de relaciones entre ambos países, informa hoy el oficial Diario del Pueblo.

Este medio se hace eco de una misiva enviada por el mandatario chino ayer, día en el que se cumplió el citado aniversario.

"Desde que se establecieron los lazos bilaterales hace 45 años, la relación China-Brasil ha crecido cada vez más fuerte, con logros fructíferos en todas las áreas y consiguiendo beneficios tangibles para los pueblos de ambos países", destacó Xi.

El líder chino aseguró que ambos países son un "ejemplo de unidad, cooperación y desarrollo compartido entre países en vías de desarrollo", y recalcó el "gran potencial" que tiene la cooperación bilateral para conseguir un "futuro prometedor".

El Diario del Pueblo también recoge las palabras de Bolsonaro, quien dijo que su país está "orgulloso" de que ambas naciones se hayan marcado como objetivo el desarrollo mutuo y la cooperación bilateral.

"El comercio bilateral y la inversión mutua han crecido continuamente y ambos países disfrutan de una buena cooperación en campos estratégicos como el espacial, lo que refleja fielmente la naturaleza mutuamente beneficiosa de la relación Brasil-China", indicó el jefe de Estado brasileño, según el rotativo.

Bolsonaro tiene previsto realizar una visita oficial a China a finales de octubre, mientras que el presidente chino, Xi Jinping, es esperado en Brasil para la cumbre de jefes de Estado de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) del próximo noviembre.

Estas visitas serán oportunidades para reforzar el mensaje de unidad y cooperación que lanzan ambos líderes y para olvidar roces pasados.

Bolsonaro, líder de la extrema derecha en Brasil y anticomunista declarado, llegó a decir el año pasado, durante la campaña electoral, que "China no está comprando en Brasil, está comprando Brasil".

Sin embargo, una vez elegido en las urnas, manifestó su intención de "seguir haciendo negocios con todo el mundo sin distinción ideológica" y desde que asumió el poder, el pasado 1 de enero, ha suavizado aún más sus opiniones referentes al gigante asiático.