EFEBrasilia

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, confirmó este jueves que su Gobierno estudia la posible renovación de un plan de subsidios a los más pobres, a fin de paliar el impacto económico de la covid-19, que aún se expande con fuerza en el país.

"Es un momento difícil y aún sentimos algunos efectos" de la crisis sanitaria, dijo el mandatario, líder de una negacionista ultraderecha, sin comentar el agravamiento de la pandemia, que ya ha dejado más de 250.000 muertos y 10,5 millones de casos en el país.

Según las autoridades sanitarias, la situación ha empeorado en prácticamente todas las regiones del país y al menos ocho de los 27 estados brasileños han advertido que están al borde de un colapso hospitalario.

En su transmisión en directo por redes sociales de cada jueves, el gobernante reiteró sus dudas sobre la eficacia de las mascarillas para impedir la transmisión del virus y volvió a la carga contra las duras medidas de confinamiento que están volviendo a ser adoptadas en algunas ciudades del país.

"Si esa política se mantiene mucho nos afectará a todos", dijo Bolsonaro, al citar lo que ocurrió el año pasado, cuando los cierres de las actividades no esenciales acabaron golpeando la economía del país, que se calcula que concluyó 2020 con una caída en torno al 4,5 %.

En ese marco, comentó que este mismo jueves conversó con miembros del Gobierno y que el ministro de Economía, Paulo Guedes, estudia un nuevo plan de subsidios, mediante el cual un número de personas que no precisó recibiría 250 reales (unos 45 dólares) cada 30 días durante cuatro meses.

"En principio, es eso lo que está siendo conversado", indicó el mandatario sin dar más detalles, aunque sin dejar de insistir en que el país debe "volver a la normalidad cuanto antes", porque el dinero de esos subsidios "es deuda" y "no está en una caja fuerte".

Explicó que esos planes de auxilio son financiados con créditos públicos y subrayó que "la capacidad de endeudamiento del Estado ya está en el límite".

El nuevo programa de subsidios, según Bolsonaro, es analizado también con la cámaras de Diputados y del Senado, que deberán dar el visto bueno para los créditos extraordinarios que serán necesarios para financiarlos.

El año pasado, ese auxilio financiero comenzó a distribuirse en marzo por un valor de 600 reales (hoy 110 dólares) y concedido a unas 70 millones de personas, incluidos trabajadores informales y aquellos que ya no tenían o perdieron sus empleos por la pandemia.

Ese último valor fue reducido a la mitad en octubre y el último pago fue realizado el 30 de diciembre pasado, cuando el programa de subsidios llegó a su fin, pues no ha sido contemplado en los presupuestos del Gobierno para 2021.