EFEBrasilia

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, elevó la tensión institucional al participar este domingo en otro acto contra el Congreso y la Corte Suprema, que registró agresiones a periodistas y que sucede en plena crisis política abierta por las graves acusaciones vertidas por el exministro Sergio Moro.

El capitán de la reserva del Ejército volvió a mostrar su incondicional apoyo a cientos de simpatizantes concentrados ante el Palacio presidencial de Planalto (Brasilia), en un momento en el que a la crisis política e institucional se une la sanitaria: la curva de infectados y muertos por COVID-19 se ha disparado en el país.

Según relatos de los medios locales, al menos dos periodistas que cubrían la protesta fueron agredidos verbal y físicamente, con patadas y puñetazos.

"Ustedes saben que el pueblo está con nosotros, las Fuerzas Armadas, al lado de la ley, el orden, la democracia y la libertad, también están de nuestro lado, y Dios por encima de todo", afirmó el mandatario en un pronunciamiento transmitido en sus redes sociales.

Los manifestantes criticaron al Congreso y al Supremo, que han paralizado o anulado algunas de las iniciativas de Bolsonaro desde que llegó al poder el 1 de enero de 2019.

Algunos de ellos llevaron carteles que pedían una intervención militar -Brasil estuvo bajo una dictadura castrense entre 1964 y 1985- y el cierre de las dos instituciones.

El mandatario le "rogó a Dios" para que su Gobierno "no tenga problemas" la próxima semana porque "llegó al límite", sin especificar a qué se refería.

Esta es la segunda vez que el jefe de Estado participa en un acto calificado de "antidemocrático" y "anticonstitucional" por la oposición y las organizaciones de derechos humanos.

El pasado 19 de abril, Bolsonaro acudió a otro similar, también en Brasilia, tras el cual el Supremo autorizó investigarlo para averiguar quién está realmente detrás de ellos.

ATAQUES CONTRA MORO

En el acto de este domingo, los simpatizantes del presidente corearon "Moro, basura", ahora convertido en un enemigo tras su salida del Gobierno.

Moro, que era el ministro más popular del Ejecutivo por su labor como juez en la operación contra la corrupción Lava Jato, presentó su renuncia la semana pasada tras la destitución del jefe de la Policía Federal, Mauricio Valeixo.

En su despedida, el exministro acusó al jefe de Estado de intentar "interferir políticamente" en la Policía Federal, que investiga a dos de los hijos del mandatario.

Las explosivas declaraciones de Moro provocaron la apertura de una investigación autorizada por la Corte Suprema contra Bolsonaro, pero también contra el antiguo magistrado, para averiguar la veracidad de las mismas.

Las diligencias del caso comenzaron en la víspera con el testimonio de más de ocho horas de Moro en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, ciudad en la que condujo la Lava Jato, que llevó a la prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, entre otros.

Según medios locales, en ese interrogatorio Moro presentó "conversaciones, audios y correos electrónicos" intercambiados con Bolsonaro que respaldarían sus graves acusaciones.

Si la Fiscalía encontrara indicios contra el presidente, pudiera presentar una denuncia formal ante el Supremo, que solo podría darle trámite con el aval de una mayoría de dos tercios de los votos en la Cámara de Diputados (342 de un total de 513).

En ese supuesto, Bolsonaro sería suspendido de su cargo durante 180 días y si el Supremo lo declarara culpable sería destituido y lo sucedería en el poder el vicepresidente, el general en la reserva Hamilton Mourao.

EN GUERRA CON EL SUPREMO

En medio de esa crisis, Bolsonaro nombró como nuevo director de la Policía Federal al director de los servicios secretos Alexandre Ramagem, amigo de la familia del mandatario.

No obstante, el nombramiento fue anulado por el juez del Supremo Alexandre de Moraes por esa proximidad de Ramagem con el llamado "clan Bolsonaro".

Sin hacer alusión directa a ese fallo, el gobernante dijo hoy que "no admitirá más interferencias" en su Gobierno.

"No hay más conversación, de aquí para adelante, no solo exigiremos, haremos cumplir la Constitución y será cumplida a cualquier precio", señaló en el acto.

CONDENAS POR AGRESIONES A PERIODISTAS Y CRÍTICAS A BOLSONARO

La presencia de Bolsonaro en el acto de este domingo generó una oleada de críticas por parte de representantes de los Poderes Legislativo y Judicial, así como de algunos gobernadores, quienes discrepan con el presidente por su postura laxa ante la crisis del coronavirus que se ha cobrado en Brasil más de 7.000 vidas.

"Cabe a las instituciones democráticas imponer el orden legal a ese grupo que confunde hacer política con provocar", dijo el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia.

Al despacho de Maia han llegado ya una treintena de pedidos para la apertura de juicio político contra Bolsonaro, tanto por su gestión en la pandemia como por su presencia en estos actos de ultraderecha.

No obstante, el jefe de la Cámara Baja descartó días atrás iniciar un proceso de 'impeachment' en este momento porque la prioridad, según dijo, es el combate a la pandemia.

Carlos Meneses Sánchez