EFERío de Janeiro

Brasil formalizó su decisión de suspender su participación en actividades de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) por considerar que el organismo no tiene condiciones para actuar adecuadamente en el actual contexto de crisis regional, informaron este miércoles fuentes oficiales.

La decisión fue comunicada la semana pasada a México, que el 8 de enero pasado asumió la presidencia temporal del foro e invitó a Brasil a reintegrarse al mismo, informaron voceros del Ministerio de Relaciones Exteriores.

"En respuesta a la invitación de México, el Gobierno brasileño comunicó anticipadamente a la Cancillería mexicana que Brasil no participaría de eventos relacionados a la instalación de la nueva presidencia pro tempore de la Celac", según una nota explicativa que la Cancillería brasileña envió a Efe.

El Gobierno brasileño dijo haber informado a México que "no considera que estén dadas las condiciones para la actuación (apropiada) de la Celac en el actual contexto de crisis regional".

Agregó que Brasil no suscribirá ningún documento, agenda o propuesta de trabajo que surjan de las reuniones ministeriales de la Celac.

Brasil había dejado de participar en las actividades de la Celac el año pasado por divergencias con Bolivia, que entonces ejercía la presidencia temporal del organismo, pero mantuvo su decisión de alejarse bajo la presidencia de México.

Pese a que no citó ningún país en especial al referirse a la actual crisis regional, Brasil rechaza la participación en la Celac de representantes del Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Brasil es uno de los países que reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela y tan sólo considera como legítimos a los representantes de este último en varias de las organizaciones multinacionales que comparte con Venezuela.

La Celac, uno de los principales foros de concertación política de América Latina, nació en febrero de 2010 integrado por 33 países de Latinoamérica y el Caribe.

El organismo, que agrupa a prácticamente todos los miembros de la OEA con excepción de Estados Unidos y Canadá pero con presencia de Cuba, fue una iniciativa del entonces presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los principales rivales políticos del actual jefe de Estado, el líder ultraderechista Jair Bolsonaro.

El Gobierno de Bolsonaro también abandonó la participación de Brasil en la Unión de las Naciones Suramericanas (Unasur), así como lo hicieron países como Argentina, Colombia, Perú y Paraguay.

En abril de 2018, un año antes de que Brasil formalizara su salida definitiva de la Unasur, los Gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú anunciaron que habían decidido de forma conjunta suspender su participación en el organismo debido a la "prolongada crisis" del mismo.

Varios de los países que abandonaron la Unasur optaron por integrarse al Foro para el Progreso de Sudamérica (Prosur).

La Unasur nació en 2008 como un proyecto progresista impulsado por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y apuntalado por otros líderes regionales como Lula, el exmandatario argentino también fallecido Néstor Kirchner, y los entonces gobernantes de Ecuador, Rafael Correa, y Bolivia, Evo Morales.