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El edificio administrativo del Parlamento venezolano fue cerrado este jueves luego de que se recibiera una nueva alerta de bomba contra el Poder Legislativo, cuya sede principal también recibió una alarma de explosivos el martes.

Una fuente del departamento de comunicaciones del Parlamento informó que un empleado halló un maletín sospechoso en el segundo sótano del edificio, que en Venezuela se conoce como "Pajaritos" y está a pocos metros del Palacio Federal Legislativo, donde se reúnen los diputados.

"Pajaritos cerrado por presunto artefacto explosivo detrás de una papelera. En espera del (Servicio Bolivariano de Inteligencia) Sebin", señaló la fuente en un mensaje divulgado en un foro de periodistas.

En su cuenta de Twitter el propio Parlamento también informó del suceso, sin añadir más detalles.

Efe constató que los trabajadores administrativos abandonaron el edificio y aguardaban por los funcionarios antiexplosivos mientras comentaban el suceso.

Esta es la segunda alarma de bomba que recibe el Parlamento esta semana y la tercera este año, después que se generara una en enero pasado, cuando se instaló el actual periodo legislativo, y otra este martes, que obligó a la suspensión de las sesiones.

El líder del Legislativo, Juan Guaidó, a quien más de 50 países reconocen como presidente encargado de Venezuela después de que se proclamó como tal en enero pasado, dijo el martes que la presencia policial en la sede del Parlamento constituía un "secuestro" de la Asamblea Nacional, y advirtió que los diputados se reunirán "así sea en la calle".

La sesión que se suspendió ese día se retomó sin problemas el miércoles, y sirvió para que los legisladores denunciaran un presunto "hostigamiento" del Gobierno de Nicolás Maduro contra el Parlamento, el único poder que controla la oposición.

Venezuela atraviesa un pico de tensión política desde el pasado enero, cuando Maduro juró un nuevo mandato de 6 años que no reconoce la oposición y parte de la comunidad internacional y, en respuesta, Guaidó se proclamó como presidente interino y cuenta con el respaldo de más de 50 países, con Estados Unidos a la cabeza.