EFEBogotá

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Narcóticos y Seguridad, William Brownfield, analizaron hoy el posconflicto y el aumento de los cultivos de coca y producción de cocaína en el país andino durante el último año, según datos de EE.UU. y la ONU.

A la reunión, que se desarrolló a puerta cerrada en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, también asistieron el embajador de EE.UU. en Colombia, Kevin Whitaker, la canciller colombiana, María Angela Holguín; el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Asimismo, el Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo; el almirante de Guardia costera de los Estados Unidos, Paul F. Zukunft; el director de seguridad Presidencia colombiana, Juan Carlos Restrepo; y el general en retiro Oscar Naranjo.

La Presidencia de Colombia no ofreció detalles de la reunión aunque sí fotografías y un vídeo de la sesión de trabajo que se extendió por más de dos horas.

La reunión fue precedida de una realizada ayer, también a puerta cerrada ni declaraciones posteriores, entre Villegas, Brownfield y el embajador Whitaker.

Según medios locales, el consejero Pardo explicó a la delegación estadounidense los convenios que gestiona el Gobierno con comunidades campesinas para que, de forma voluntaria, sustituyan 50.000 hectáreas sembradas de coca.

Por su lado, Villegas ahondó en que si el Gobierno no logra acuerdos con los pequeños cocaleros, se procederá a la erradicadación forzosa a través de los diferentes mecanismos que tiene para estos fines.

Un informe anual sobre cultivos ilícitos del Departamento de Estado de EE.UU. enviado el pasado sábado al Congreso señala que los cultivos de coca en Colombia aumentaron un 42 % en 2015 respecto a 2014, mientras que en el mismo periodo se incrementó en un 60 % la producción de cocaína.

Otro estudio, divulgado el mismo día en Viena por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de Naciones Unidas indica que la superficie dedicada al cultivo de coca aumentó en Colombia desde las 69.000 hectáreas de 2014 a las 96.000 de 2016, un 39 por ciento más.

Con referencia al tema de cultivos ilícitos, Brownfield, en declaraciones publicadas hoy por el diario El Tiempo, advirtió a Colombia de un posible recorte en la ayuda económica para la lucha contra las drogas.

"Es posible que durante los años que vienen vayamos a ver cambios en el presupuesto, todo es posible", dijo Brownfield, amplio conocer de la problemática toda vez que fue embajador de Estados Unidos en Colombia entre septiembre de 2007 y octubre de 2010.

Con respecto a las cifras sobre el aumento de cultivos de coca y producción de cocaína en Colombia, el ministro Villegas expresó el fin de semana su preocupación por este fenómeno aunque manifestó que no lo sorprendía.

"Sin sorpresa pero con auténtica preocupación, el Gobierno de Colombia ha recibido el anuncio de un importante incremento, durante el 2016, en la producción de hoja de coca y de cocaína en nuestro país", manifestó el jefe de la cartera de Defensa en una columna de su autoría publicada en el diario bogotano El Tiempo.

Villegas dijo que no ve sorpresas en las cifras divulgadas porque la tendencia al crecimiento de los cultivos entre 2013 y 2015 se mantuvo en el 2016.

Y explicó que el crecimiento de los cultivos ilícitos se favoreció por "la devaluación del peso colombiano, que produjo un aumento en el ingreso de la cadena local de las drogas; la promoción que hicieron las FARC de este cultivo ilícito en los primeros años del proceso de negociación, con el supuesto argumento de que por esa vía muchos cultivadores recibirían beneficios del Estado".

Otro factor que considera jugó a favor de los incrementos fue que el Gobierno suspendió de la fumigación aérea con el herbicida glifosato en 2015.

Destacó que entre 2015 y lo que va de este año, la política antidrogas de Colombia ha tenido otros éxitos "que pueden ser, incluso, más importantes que un triunfo contra los cultivos ilícitos".

Recordó que las autoridades se incautaron en 2016 casi 380 toneladas de cocaína en Colombia lo que representa un incremento de 125 toneladas que corresponde al 49 por ciento, con respecto al 2015.

Agregó que en 2016 fueron destruidos 4.900 laboratorios para el procesamiento de cocaína lo que representa un incremento del 24 por ciento con respecto al 2015.