EFESao Paulo

La detención de Fabrício Queiroz, un exasesor considerado clave en una investigación por corrupción contra el senador Flavio Bolsonaro, estrechó este jueves el cerco sobre el hijo del presidente Jair Bolsonaro y aumentó la presión sobre el líder ultraderechista, que enfrenta una grave crisis.

Fabrício Queiroz, quien fue jefe de Gabinete de Flavio Bolsonaro cuando el ahora senador ocupaba un escaño en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, fue detenido por orden del juez que investiga al hijo de Bolsonaro por corrupción.

En el momento de su arresto, Queiroz se encontraba en una casa situada en el municipio de Atibaia, en el interior del estado de Sao Paulo, y la cual está a nombre del abogado Frederick Wassef, quien ha actuado como defensa de la familia Bolsonaro en diversos procesos.

Queiroz, cuyo paradero era desconocido desde hacía más de un año, se convirtió en una pieza clave en una investigación abierta contra el hijo mayor de Bolsonaro por movimientos financieros atípicos identificados por el Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) en su cuenta bancaria y en la de 74 excolaboradores suyos en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.

En concreto, el Coaf, un órgano vinculado al Gobierno brasileño que examina hechos sospechosos de actividad ilícita, detectó que por una cuenta bancaria de Queiroz pasaron, entre 2016 y 2017, 1,2 millones de reales (hoy unos 240.000 dólares), una cantidad que según las autoridades era incompatible con el sueldo de Queiroz.

El análisis de los datos reforzó las sospechas de la Fiscalía de que todos los funcionarios contratados por el senador en su despacho como diputado regional tenían que entregarle parte de su salario al legislador y que lo hacían a través de Queiroz, un hombre próximo a la familia Bolsonaro desde los años 80.

Tras su arresto, Queiroz fue trasladado a una comisaría de Sao Paulo y posteriormente transferido en helicóptero hasta Río de Janeiro, donde permanecerá detenido en una prisión y será interrogado por las autoridades.

El mismo juez ordenó también el arresto de la esposa de Queiroz, que se encuentra en paradero desconocido, y el registro de una residencia en Río de Janeiro que pertenecería a una asesora vinculada al gabinete de Flavio Bolsonaro.

El hijo del presidente tiene también otros frentes abiertos en la Justicia. En un informe que salió a la luz esta semana, la Fiscalía también identificó "fuertes indicios" de blanqueo de capitales por parte del senador en varias operaciones inmobiliarias en las que participó en Río de Janeiro entre 2012 y 2016.

EL HIJO DE BOLSONARO ALEGA UN NUEVO ATAQUE HACIA EL PRESIDENTE

Tras la detención de Queiroz, Flavio Bolsonaro aseguró que el operativo policial contra su exasesor supone un ataque más hacia su padre, quien mantuvo silencio y evitó hablar con sus seguidores como hace diariamente a las puertas del Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia.

"¡La verdad prevalecerá! Una pieza más fue movida en el tablero para atacar a Bolsonaro. En 16 años como diputado en Río nunca hubo una coma en contra mía. ¡Bastó que el presidente Bolsonaro fuera elegido para que cambiara todo! ¡El juego es duro!", dijo Flavio en sus redes sociales.

El mandatario brasileño, quien llegó al poder el 1 de enero de 2019 con la bandera de la lucha contra la corrupción, encara una aguda crisis tanto en el ámbito sanitario, económico, político y jurídico, donde es objeto de diferentes investigaciones.

El líder ultraderechista es investigado por la Corte Suprema por presuntas presiones e injerencias políticas e ilegales en la Policía Federal, que fueron denunciadas por el exjuez Sergio Moro cuando anunció en marzo su renuncia como ministro de Justicia.

El Tribunal Superior Electoral también abrió una investigación contra Bolsonaro en un caso que podría anular su triunfo en las elecciones de 2018 por la propagación de noticias falsas durante su campaña.

En los últimos días, el Supremo Tribunal Federal ordenó arrestos, registros y levantamientos de secretos bancarios contra seguidores, allegados y aliados políticos del mandatario en una investigación por la organización y financiación de manifestaciones consideradas antidemocráticas.

En tales manifestaciones, promovidas por grupos "bolsonaristas", los partidarios del gobernante piden el cierre del Congreso y de la Corte Suprema, lo que ha tensado la relación del Gobierno con los poderes Legislativo y Judicial.

Todo ello ocurre en momentos en el que el país se enfrenta al peor momento de la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, un patógeno que ha dejado ya cerca de un millón de casos confirmados y más de 46.500 muertos.

Igualmente ocurre en medio de la grave crisis económica provocada por la pandemia, que puede hundir a Brasil este año en la mayor recesión en su historia, con una retracción del PIB que los economistas calculan en el 6,50 % y la pérdida de más de cinco millones de empleos.