EFEAsunción

Un acuerdo energético con Brasil, repudiado por la oposición como "entreguista" y por su carácter secreto, ha provocado la renuncia del canciller paraguayo y otros tres altos funcionarios, en medio de la primera crisis del Gobierno de Mario Abdo Benítez, que llegó al poder en agosto del pasado año.

Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, aceptó esas dimisiones que estaban siendo exigidas por la oposición desde que la pasada semana se filtró el pacto con Brasil sobre la contratación anual de energía a la hidroeléctrica de Itaipú, compartida por los dos países.

Las primeras víctimas fueron, además del canciller Luis Alberto Castiglioni, el embajador en Brasil, Hugo Saguier; el director del lado paraguayo de Itaipú, José Alberto Alderete, y Alcides Jiménez, presidente de la Administración Nacional de Energía (ANDE),

Jiménez había sustituido hace días a Pedro Ferreira, en desacuerdo con el contenido del acta, mientras que Saguier encabezó las negociaciones tras ser apartada la ANDE de las mismas.

Las renuncias eran esperadas una vez que Castiglioni anunció la noche anterior que quedaba sin efecto el acuerdo de contratación de energía a Itaipú y que establecía un cronograma de compra hasta 2022.

La situación provocó además la suspensión del viaje oficial de Abdo Benítez a Turquía.

Las dimisiones permitieron ganar tiempo al Ejecutivo, al evitar que Castiglioni y el resto de funcionarios comparecieran esta tarde a una sesión extraordinaria del Senado, donde estaban citados para dar explicaciones sobre el controvertido acuerdo.

El oficialismo logró además que se levantara esa sesión con el argumento de que no correspondían esas citaciones.

Sin embargo, la oposición consiguió los votos para otra sesión extraordinaria que comenzó minutos después y tendrá como punto el rechazo de ese acta bilateral, firmada en mayo y conocida por la opinión pública la semana pasada.

Antes de que el Senado levantara la sesión, la Cámara de Diputados declaró "nulo y lesivo" a los intereses de Paraguay ese acta bilateral.

En la Cámara Baja se escucharon los mismos argumentos que desde días atrás la oposición viene arrojando contra Abdo Benítez, en el sentido de que el acuerdo fue consecuencia de una actitud "mendicante" ante Brasil y que además se hizo entre cuatro paredes.

Al respecto, el expresidente Fernando Lugo, senador del izquierdista Frente Guasu, se refirió este lunes a ese acuerdo en su cuenta social como el "acta secreta Abdo-Bolsonaro", en relación a Abdo Benítez y a su par brasileño, Jair Bolsonaro.

Según el acuerdo, Brasil (Eletrobas) solicitó a Paraguay en esas conversaciones que comprara energía acorde a su consumo y que presentara un cronograma hasta 2022, un año antes de la negociación del Anexo C del Tratado de Itaipú de 1973, algo que desde el lado paraguayo no se hacía.

Castiglioni explicó la noche del domingo que se trataba de lograr un contrato que "asegure la previsibilidad" ante las irregularidades que existían.

Sin embargo, la oposición denunció una cesión de soberanía energética a Brasil y un indicador de la debilidad del Gobierno de cara a la negociación del Anexo C del Tratado de Itaipú, en 2023, relativo al valor de la energía que Paraguay vende a precio de costo a Brasil.

Se trata de una cuestión muy presente entre la ciudadanía paraguaya, cuya percepción es que Brasil es quien obtiene mayores beneficios de la represa.

Lo ocurrido ha minado la posición política de Abdo Benítez, que ahora tendrá que restaurar el equipo negociador con Eletrobas, partiendo de la renovación de la dirección de la ANDE y de Itaipú, lado paraguayo.

Tiene además una semana complicada para recomponer su imagen y su primer anillo de Gobierno tras la renuncia de Castiglioni, uno de los pesos pesados del Ejecutivo.

Y tiene por delante retomar las negociaciones sobre la compra anual de energía y lograr un acuerdo que le recupere del desgaste sufrido y aleje el fantasma del juicio político, una posibilidad que fue planteada por algunos parlamentarios del Frente Guasu.

El juicio político, fórmula que en 2012 destituyó a Lugo de la Presidencia, fue uno de los gritos de los cientos de personas que el sábado se manifestaron en Asunción.