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La XXV edición del Foro de Sao Paulo subió este jueves el telón en Caracas con el apoyo tácito al Gobierno del chavista Nicolás Maduro y los frecuentes llamados a liberar al expresidente brasileño Luiz Inácio "Lula" Da Silva, a quien consideraron un "preso político del capitalismo".

Esta primera jornada comenzó con poco público, pero fue ganando ritmo conforme se incorporaron las delegaciones invitadas y cerró el día con un multitudinario acto, en el que estuvieron en primera fila los líderes del chavismo.

La secretaria ejecutiva del Foro, Mónica Valente, esbozó el objetivo del encuentro de partidos y organizaciones de izquierda: brindar su apoyo a los líderes con quienes coinciden ideológicamente, como el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales y los argentinos Alberto Fernández y Cristina Fernández.

"Venezuela no está sola (...), estamos aquí para decir al presidente Nicolás, estamos contigo", afirmó Valente en su alocución.

Valente también exigió al Gobierno colombiano "el respeto al acuerdo de paz" y que finalice "el genocidio de más de 500 líderes" de la izquierda de ese país.

Asimismo, dijo que en el Foro se pedirá por la libertad el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión acusado por varios delitos de corrupción.

En ese sentido, María Diaz, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC) -un espacio paralelo al Parlamento y que no es reconocido por buena parte de la comunidad internacional-, dijo a Efe que propondrá en el foro la creación de un equipo internacional de juristas que asesore con casos similares a los de Lula.

"Debe formarse una red de juristas para que desde lo constitucional, desde la práctica, (pueda) ejercer acciones en defensa de los presos políticos del capitalismo", indicó.

El primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y principal promotor del evento, Diosdado Cabello, estuvo acompañado de ministros, gobernadores y alcaldes del oficialismo durante el acto de inauguración.

"Lo único que garantiza el triunfo es la unidad de los pueblos", dijo Cabello y advirtió que "solo, nadie podrá defenderse del imperialismo".

Más temprano, en la tarde de este jueves se realizó el Foro de los Trabajadores, además de la reunión del partido Izquierda Europea y el Foro de Sao Paulo y un encuentro del Grupo de Trabajo.

La exsenadora colombiana Piedad Córdoba dijo que su presencia en la actividad está vinculada a su "compromiso con el proceso bolivariano" y el pueblo venezolano, así como a su amistad con el gobernante Nicolás Maduro.

Esta misma jornada, la oposición venezolana expresó su rechazo a esta actividad, pues consideran que su realización es una "burla" y un "gasto innecesario" en medio de la crisis que vive el país suramericano.

"Los venezolanos rechazamos la presencia de este club de adoradores de -Nicolás- Maduro (...), nuestra voz de protesta se hará sentir en todo el país para que el mundo sepa que en Venezuela el Foro de Sao Paulo es non grato", dijo en un comunicado el partido Primero Justicia (PJ), en el que milita el excandidato presidencial Henrique Capriles.

La formación criticó que se hayan invertido, según el texto, 200 millones de dólares en el evento mientras el país vive "la emergencia humanitaria más grande de la historia de la región".

El evento "es sin duda una burla y un nuevo robo a la nación", apuntó PJ al tiempo que destacó que representa "lo peor de la política, la corrupción, el autoritarismo, el sufrimiento del pueblo y el fin de la democracia".

Por su parte, integrantes del movimiento estudiantil venezolano se acercaron a la sede del foro en Caracas, el hotel Alba, para manifestar su desacuerdo con la celebración del Foro.

Desde las afueras del hotel una decena de estudiantes calificó al mecanismo como el "foro de la muerte" y criticó igualmente la supuesta inversión de 200 millones de dólares cuando el sistema eléctrico del país presenta severas fallas y precisa inversiones.

El Foro de Sao Paulo surgió en 1990 bajo el auspicio del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, y en esta oportunidad reunirá a cerca de 500 delegados internacionales de los movimientos de izquierda, según informó la organización en su sitio de internet.